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Mundo Bicicleta

Las 21 etapas/lecturas de esa «carrera horrenda» que es el Tour de Francia

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Las piezas iniciales de “Plomo en los bolsillos” abren con trazo cronológico de los primeros años del Tour de Francia, aquella carrera que se corría en pistas al aliento del precipicio y la amenaza de ataque de osos asilvestrados. Capítulos deliciosamente atractivos de esos primeros años de aventura e inconsciencia que culminaron en la descripción la carrera como algo horrendo en boca de aquellos que hollaron Tourmalet, Aubisque y cia hace 102 años.

Transcurrido ese siglo y pico, lo cierto es que el Tour conserva intacta esa mermelada de esencia aframbuesada y dulce para el espectador y agria con sus participantes. Hoy como entonces, una veintena larga de etapas sirven para atravesar Francia de punta a punta. Ese recorrido es el que hacemos por los 21 puntos clave de este año, esas perlas que la carrera nos ha dejado con algunas de las lecturas que nos han dado estas tres semanas de julio:
1ª etapa: Bradley Wiggins afirma que el camino a la gloria pasa por más allá de lo que ocurra en Francia lo que dura la carrera. Un compromiso firme y fiel con el ciclismo no excluye ganar el Tour.
2ª etapa: La acción u omisión de Chris Froome ha salido cara en concepto de imagen a Team Sky. El descontrol en que el equipo ha caído en ciertos pasajes ha sido lo más entretenido de la carrera.
3ª etapas: André Greipel con lo mejor de la casa a sus órdenes no ha podido más que empatarcon Mark Canvedish que vista la dejadez, obligada, de su equipo en las llegadas masivas ha hecho casi un pleno de triunfos sobre las opciones presentadas.  
4ª etapa: Bonitos descubrimientos como Col de la Croix, Grand Colombiere, Planche des Bonnes Filles y otro altos que le han dado un excelente color de novedad a la carrera.
5ª etapa: Luis León Sánchez omite muchos tópicos como ese rendimiento lagunar que ofrece en las grandes citas. El murciano firma una carrera llena de protagonismo y sobretodo una crono, por fin, entre los mejores y al nivel de las expectativas que se le suponen.
6ª etapa: Cadel Evans es cabeza visible de una generación que surgió en los años de plomo de Armstrong y que se despide los mejores logros: Leipheimer, Kloden, Horner, Basso, Vinokourov,…
7ª etapa: A pesar de que muchos han criticado el desarrollo de la carrera no debemos dudar de que visto lo visto, los mejores dieron su medida y ahí quedó el resultado. Vincenzo Nibali, la esperanza blanca frente al Sky, es un excelente ciclista pero sus límites siempre ha sido estos.
8ª etapa: Fabian Cancellara es lo único bueno que le ha pasado a Radio Shack en estas tres semanas de carrera. Una desdicha de equipo –coronado paradójicamente como el mejor de la carrera-  que disolvió su poca solidez a diario.
9ª etapa: Carrera de ausencias, y ello es una obviedad. No cabe duda de que los que no fueron de la partida han tenido diversas circunstancias para no salir, pero se les ha echado de menos, qué caray.
10ª etapa: Paulatinamente el Tour recupera apellidos franceses para su cuadro de honor. Excelente factura de la clase media de este ciclismo centenario que quiere reconquistar los albores perdidos.
11ª etapa: Nueva generación llamado a la puerta a porrazos. Thibaut Pinot, Tejay Van Garderen,… ciclistas que vienen para quedarse.
12ª etapa: Fenomenal carrera de Peter Sagan cuyos techo sólo el azar puede dibujar, pues a cada jugada sabe mejorarla a la siguiente. Un ciclista con registros irrepetibles, como no veíamos desde Laurent Jalabert.
13ª etapa: Resultado español acorde con la realidad del mismo. No era normal que con el deterioro que éste sufre, nuestros ciclistas dominaran de la forma que lo han hecho.
14ª etapa: La primera semana de la carrera abofeteó las opciones españolas. No cabe duda que el infortunio es una lotería caprichosa, pero qué curioso resulta ver que los mismos rara vez suelen estar en las montoneras.
15ª etapa: El Tour recupera el dogma de un atleta completo para triunfar y creo que lo ha logrado. La inclusión de dos cronos un acierto a la par que justo para el balance de la carrera.
16ª etapa: Alejandro Valverde enjuaga en los Pirineos una carrera que definitivamente debe entender no es suya. Sin brillar en ningún terreno en concreto siempre encuentra uno o unos mejores que él.
17ª etapa: Dignísima carrera del Euskaltel, el equipo que perdió a su líder de entrada y aupó  un excelente ciclista como Gorka Izaguirre a estar delante en cada día importante.
18ª etapa: La carrera 2.0 sugirió momentos más atrayentes que la propia competición física. Las disputa de las parejas de Cavendish, Wiggins y Froome dieron afiladas interpretaciones a la realidad que sus cónyuges intentaron maquillar.
19ª etapa: Definitivamente Thomas Voeckler es un ciclista de masas, que enciente los corazones del aficionado como sólo él sabe hacer, como sólo Bettini, Jalabert, Virenque,… lograron.
20ª etapa: Haimar Zubeldia descubrió en el epílogo de la carrera unas dolencias que estuvieron cerca de dejarle de una trayectoria deportiva que en este Tour ha levantado un nuevo monumento a una andadura discreta pero efectista.
21ª etapa: El año que viene más. Dicen que será la madre de todas las carreras, la edición número 100. Que no se engañen todo está en las piernas de los ciclistas y la mentalidad que éstos sepan plasmar en su obra.
Foto tomada del facebook del Tour de Francia
Si te ha gustado, que espero que sí, algo al menos, dale a alguna de esas pestañas de divertido, interesante,…

Ciclo21
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1 Comentario

1 Comentario

  1. C.S.DelAlamo

    23 de julio, 2012 En 17:01

    Hoy después de la última etapa del Tour de Francia, a mi particularmente me invade una "sensación de vacio" que sólo me suele pasar cuando termino una buena novela.Has hecho un maginifico resumen de lo que ha sido la "mejor" carrera del calendario ciclista y yo me quedo con las etapas 5ª,12ª y 20ª.Y no nos engañemos todo lo que esté por pasar, está en la mente y las piernas de los ciclistas…

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Ciclismo antiguo

El rampante león de la bandera de Flandes

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Flandes bandera JoanSeguidor
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El león llena la bandera amarilla de Flandes

Flandes, amarillo, por otro lado: Tres colores verticales visten la bandera belga: negro, amarillo y rojo.

Repartidos equitativamente, en tercios, cada color tiene su qué. El negro viene de la armadura, el amarillo por el color del león de las armas y el rojo procede de la lengua y dientes de ese león. No siempre fue así. Hasta hacer su enseña una réplica de la tricolor francesa, ésta era horizontal y con ésta combatieron el rodillo de los Austrias en el siglo XVIII.

Bélgica es un país que alcanzó la independencia en 1830. Sus colores vienen heredados de la heráldica de Bramante, la región central de un país polarizado por dos vertientes muy opuestas en todo: Flandes y Valonia.

En la primera la vida es rural y vecinal, la otra es industrial y afrancesada. Ni mejor, ni peor, diferentes.

Sin embargo son cuatro las grandes regiones belgas.

En medio, Bruselas, color púrpura y flor de lys en medio, flor amarilla por cierto.

Al sur, encajada en montañas, al final de las Árdenas, territorio hostil y bélico, la región alemana, también llamada Limburgo, con león desafiante, casi flamígero rojo y nueve rosas, tantas como ayuntamientos.

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Encima de ésta Valonia, la patria de la Lieja y la Flecha.

Su bandera es un gallo, semi protectorado francés.

La bandera de Flandes es otro cantar, harina de otro costal. La verán mucho estos días. Prácticamente sondeará el camino de los pelotones desgajados por estas carreras dibujadas por el demonio. Curva, viraje, giro, contra giro, pasarán mil veces por el mismo lugar, por el mismo cercado, primero bajando, luego en transversal, después subiendo.

Un laberinto en medio de la nada, de pequeñas colinas que fueron atravesadas por la metralla de dos guerras mundiales.

Ciclismo en Flandes Koppenberg JoanSeguidor

El león negro sobre fondo amarillo es la bandera de Flandes y casi diría que la del ciclismo.

Sólo algunas otras se podrían medir a ella, la ikurriña vasca, inspirada en la Union Jack, y la luxemburguesa –la civil, que es de franjas azules horizontales con león rampante coronado y con dos rabos- muy frecuente en los muros que van a Lieja cuando los Schleck guardaban opciones de victoria.

La bandera flamenca echa raíces en 1302 cuando Pieter de Coninck la desplegó en la batalla contra los franceses en la ciudad de Kortrijk. Hay dos versiones de esta bandera, adoptada como la oficial flamenca hace poco más de cuarenta años.

Una, la formalmente establecida en los libros, que es amarilla con un león negro y la lengua roja. La otra no diferencia la lengua del rampante animal, que también es negra, porque de esta manera se omite el vínculo con Bélgica.

Esta es la más usual en la Ronde, en Harelbeke, en la Kuurne, en la Het Nieuwsblad,… es la bandera independentista.

La categoría del león flamenco es tan grande que dos ciclistas fueron apodados con tan viril etiqueta. En los años cincuenta, mientras Italia se relamía las heridas de la guerra entre Coppi y Bartali, el tercer hombre, Fiorenzo Magni, hacía historia en Flandes. En la década pasada Johan Museeuw se ganó también el apodo. Ambos fueron leones, y no unos leones cualquiera, leones de Flandes.

Imagen tomada de deronde1.wordpress.com

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Ciclismo antiguo

Tirreno-Adriático: Herminio Díaz Zabala fue almirante entre dos mares

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Herminio Díaz Zabala Tirreno JoanSeguidor
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Cuando Herminio Díaz Zabala ganó toda una Tirreno-Adriático

Si en los años recientes nos hemos acostumbrado a ver a ciclistas españoles hollar nuevas dimensiones, hubo un tiempo que ciertos cotos parecían vedados a los nuestros.
Una de las mejores carreras del calendario, la Tirreno- Adriático, que arranca ya de costa a costa, por el ancho de la bota transalpina, no tuvo acento hispano hasta que aquel ciclista de generosa entrega llamado Herminio Díaz Zabala logró el éxito en el año 1991.
Hace treinta años, ya.
Y es que en el libro de oro de la ONCE, Herminio ocupa plaza afortunada.
Compañero de Perico en su Tour triunfal, le dio al cuadro dirigido por Manolo Sainz su primera gran victoria, esa que dicen nunca se olvida, con una etapa en la Vuelta a España de 1989 con final en Benicassim.
Sin embargo si hubo una victoria que este cántabro pudo saborear con excelente tino fue esa Tirreno que acabó embolsando en un palmarés asimétrico en cantidad respecto a la calidad humana y derroche que generó a favor de otros.
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En esa edición de la Tirreno Herminio debió correr con el pálpito desde el inicio pues entre Pompeya y Octaviano ya estuvo ojo avizor insertándose en fuga buena con muy buenos elementos rodeándole, tales como Taffi, Ghirotto, Wegmuller o Raúl Alcalá. Tercero en esa jornada el equipo decidió trabajar la inesperada baza del ciclista cántabro.
De esta manera la carrera estuvo atada hasta la crono final de San Benedetto del Tronto, ese lugar ya fijo en la carrera, donde Herminio sólo era superado por Erik Breukink, entonces en condición de eterna promesa en el PDM, obteniendo un rédito de cuatro segundos pero definitivo sobre Ghirotto, en el gran éxito de este ciclista entonces bien dotado de cabello, pero luego reconocido por su estampa inclinada sobre el manillar y despoblada testa.
Un ciclista como pocos quedan, como pocos se ven. Un hombre cuyo mejor triunfo siempre era el ajeno.
Foto tomada de www.ciclo21.com

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Destacado

Strade Bianche: ¿De dónde viene la fiebre por el ciclismo vintage?

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Ciclismo Vintage JoanSeguidor
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La Strade Bianche es la cuna del nuevo gusto del ciclismo vintage

En 2020 la Strade Bianche fue noticia por su anulación hasta el mes de agosto, pero la historia de esta carrera, la misma que no había visto una suspensión de la Milán-San Remo desde la II Guerra Mundial, viene de antes.

En 1997 nació en Italia, en la preciosa Toscana, la tierra de viñedos e increíbles ciudades medievales, L´ Eroica, era la nueva edad de oro del ciclismo vintage.

Por los caminos que en Castilla se podrían llamar “de concentración”, se lanzaron miles de cicloturistas equipados por bicicletas de sabor añejo.

Dotados de glamour de antaño, viejos hierros rehechos a sí mismos. Piezas de museo, menospreciadas durante muchos años, por su peso e incomodidad, abordaron las rutas de la Strade Bianche.

Todos debían llegar a la salida de Gaiole in Chianti con una bicicleta anterior a 1987, es decir, y para ubicarnos, todas las anteriores al triplete inédito de Stephen Roche. Combinando gravilla, tierra y asfalto se pusieron varios recorridos y distancias según los niveles y exigencias.

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Todo se vistió de rosa, muy italiano, vino y pasta rodearon el evento, el círculo estaba cerrado, fantástico producto que desde entonces no ha parado de crecer.

Y lo ha hecho tanto que cada mes de marzo, un sábado en las líneas que dibujan el mapa de Siena se reúne parte del mejor pelotón mundial dando salida a grandes ganadores y mejores momentos de ciclismo: Cancellara, Kwiatkowski, Stybar, Gilbert, Alaphilippe…

Arrate JoanSeguidor

Es la Strade Bianche, la repercusión más obvia y directa de este evento que al mismo tiempo ha inspirado no pocas citas en el calendario español e internacional en las que ciclistas pertrechados con maillots de hace cuarenta años, chichonera en ristre y vieja, pero remozada, bicicleta entre las piernas se dan cita para recorrer pintorescos lugares.

Hace un tiempo Jordi Escrihuela nos deleitaba con una pieza sobre la vieja bicicleta que le acabó cautivando y llevando por los páramos de medio mundo a presumir el mero placer de rodar como antaño.

Con Jordi quisimos saber de las raíces de esta nueva pasión que además de generar eventos por doquier da de comer a no pocos restauradores, auténticos artistas platerescos que en otra circunstancia no habrían tenido esta cantidad de trabajo.

El amante del ciclismo vintage admiraba a Perico, a Ocaña, a Bahamontes, y echa de menos aquel ciclismo de costura y tapiz, sin pulsómetros, ni CRM no ostias, era ciclismo a pelo, corrido con el corazón y las sensaciones, de rompe y rasga. La tecnología le ha robado alma al ciclismo, como a otros deportes, al mismo tiempo.

Hay auténticos nostálgicos de aquello.

Y la única manera de revivir esa época es montando estas fiestas del ciclismo sin pulsómetros, ni medias, ni chips, ni dorsales sino sacando las viejas bicis de rastrales, manetas en el cambio, y nuestros maillots de laneta de los sesenta o setenta

Hoy en día se ve a Froome, Bernal, Roglic y compañía, se disfruta, se sabe más que nunca de ellos, quizá demasiado, y la química no es la de entonces cuando un campeón era la cara de tu chapa en los juegos de corral y llenaba de posters las paredes de tus paredes con relieve de gotelé.

Hoy las carreras muchas veces se resuelven por un puñado de segundos, ya no existen las pájaras, ni los ataques suicidas, ni las heroicidades en montaña ni la épica, todo está bajo control, el ciclista no es dueño de sus actos, no hay tiempo para la improvisación, todo está bajo el mando de la voz del director en el pinganillo.

Por eso triunfan estas marchas, por eso  vuelve lo antiguo, que aunque un incauto lo pensara, nunca pasó de moda.

Imagen tomada de totalwomenscycling.com

trata de un accesorio fundamental para las bicis de piñón fijo, porque significan el único sistema de seguridad para los que no llevan freno o llevan un solo freno. Es un sistema de retención que básicamente te ayuda a frenar hacia atrás con los pedales sin que vueles de la bici.

No obstante como todo sistema de frenado, los straps de pedales deben ser regularmente mirados para ver si hay desgaste. Todo depende de cuánto los usas y del tipo de bici que tengas. Nuestros straps aguantan bastante y a nivel de relación precio/calidad son de los mejores del mercado.

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Mundo Bicicleta

En el Galibier somos como un pálido y vulgar animalillo

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«En el Galibier somos como un pálido y vulgar animalillo; ante este gigante, sólo podemos quitarnos el sombrero y saludar con modestia»

La frase de Henry Desgrange, el padre del Tour, exclamada en 1911, define a la perfección lo que el ciclista siente cuando se tiene que enfrentar al gigante alpino en un terreno grandioso, inexpugnable hasta aquel entonces, donde incluso los más grandes campeones empequeñecen ascendiendo por su carretera ganada a los hielos, que cubren tres cuartas partes del año alcanzando los siete metros de manto blanco bajo las órdenes del general Invierno.

Territorio hostil, en su cumbre a 2645 metros sobre el nivel del mar reina el silencio y solo nos queda admirar. Y meditar. Por encima de la cota 2000 hay poca vida en sus laderas, quizás alguna marmota que se despereza del letargo hibernal, pero la actividad humana es prácticamente nula. Es el triunfo de la naturaleza sobre el hombre, en toda su expresión, un monumento hecho montaña donde solo llegar hasta allí arriba supone una victoria y ganar, la gloria, tocando el cielo con las manos.

Así debió sentirse Émile Georget -igual que Neil Armstrong cuando pisó la Luna-, al ser el primer hombre en pedalear por el túnel abierto en su cima, porque el francés, a diferencia del norteamericano, no puso pie durante las 2 h y 38 minutos que invirtió en toda su ascensión, «una gesta sin precedentes en los anales del ciclismo», tal y como tituló L’Auto en su portada del 11 de julio de 1911. Siguiendo con la analogía, el mismo diario aquella fecha podría haber definido la épica etapa como un pequeño paso para el ciclista pero un gran salto para el ciclismo mundial y el Tour, que con aquella montaña adquiría una nueva dimensión.

El túnel que la mayoría de vosotros conocéis ya estaba abierto en aquellos años, ya que fue nada menos que en 1891 cuando se construyó para comunicar a los vecinos de la Saboya con los de la Provenza, bajo 90 metros de piedra y roca y 365 de largo, tantos como días tiene el año. Poco se podían imaginar que 20 años más tarde alguien montado en aquel invento reciente sería capaz de semejante hazaña.

Le habrían tachado de loco, de lunático, pero así fue para asombro de los aficionados a este increíble deporte que se engancharon a un espectáculo sin igual en el que los ciclistas «fueron capaces de ser alados y elevarse hasta unas alturas donde ni siquiera llegan las águilas», como también pronunció en su día el propio patrón de la Grand Boucle. Por aquí volaron Fausto Coppi en el Tour del 52 «escalando como un teleférico deslizándose por su cable de acero» (Goddet), Charly Gaul en 1955, Bahamontes en el 64 o Anquetil dos años más tarde en una de sus mejores vuelos.

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El Galibier es un paso de montaña casi tan viejo como la propia Humanidad. Se dice que esta ruta se fue trazando siguiendo los pasos de contrabandistas y vendedores ambulantes que desafiaban el frío y las ventiscas de nieve incluso en verano. Acceder a uno de los otros valles era como hacerlo a la cara oculta de la Luna, a un territorio desconocido, otro mundo.

Sin embargo no fue hasta 1979 cuando el coloso da su estirón definitivo y crece nada menos que 89 metros, alcanzando los 2645 actuales. En efecto, el viejo túnel se resintió de una sus bóvedas y amenazaba con desplomarse de un momento a otro. Se cerraron sus grandes portalones de madera durante 25 años y se construyó una nueva carretera para cruzar el paso en forma de curvas diseñadas «a la mula», mil metros más de escalada al 10%, convirtiéndose en el tramo más duro de toda la ascensión, siendo Lucien Van Impe, aquel mismo año, el primero en estrenarlo pasando en solitario en cabeza.

“L’adoquí”, caja de productos y experiencias para los amantes de la bicicleta

Aunque las puertas del túnel fueron abiertas de nuevo en el año 2003, después de las reformas que ya permitían el paso incluso de autocares, el Tour prescinde de él y prefiere el nuevo tramo que lleva a la cima, para disfrute de los aficionados que sienten en aquellas nuevas rampas toda la épica de los esforzados de la ruta que se convierten en gigantes cuando hollan su cumbre, igual que lo seréis vosotros si superáis el miedo escénico del cartel «Col du Galibier: 35 km», saliendo de St Michel de Maurienne. Más que un fuera categoría, un puerto de otro planeta.

Por Jordi Escrihuela

Imagen: Ciclismo Épico

 

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Jan Raas fue un ciclista de intelectual aspecto que era como un grano en el trasero de los rivales, les desquiciaba y acostumbraba a ganar, pero competía en buena lid, y nadie dominó como él la Amstel Gold Race...

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#AGR2021

Creo que el reclamo de "Van Aert lo sabe hacer todo" se ha vuelto en contra del corredor.
Tantos objetivos, ganar un sprint a Ewan y una crono a Ganna, disputar una general a Pogacar... agota a cualquiera.

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"This is incredible! I've never ever seen anything like this in my life!"

We've got the legendary Limburg climb in Amstel Gold Women's Race coming to you Sunday from 7:05pm AEST and then the Men's from 10pm AEST, both on @SBSOnDemand + @SBSVICELAND! #couchpeloton #sbscycling

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