Ciclistas
¿Pero qué le pasa al ciclismo con la contrarreloj?
El europeo de contrarreloj no hizo justicia a la importancia de ésta en el ciclismo
Este artículo ya lo hemos hecho antes, y no sólo una vez, creo que varias, pero no por ello dejaremos de insistir en una realidad que nos parece tristísima: la continua marginación que el ciclismo actual hace de la contrarreloj, siendo la medida perfecta e inequívoca para testar la forma y fuerzas de los ciclistas y equilibrar la balanza en competición.
Si ya una contrarreloj como la del Europeo de ciclismo en Trento dirime el título en escasos veinte kilómetros, ¿qué habremos de pedirle al Tour, Giro o Vuelta?
Lo cierto es que los europeos de ciclismo son una de esas competiciones curiosas, que parecen calzadas en medio de otras muchas citas, pero que dejan buenas tardes de ciclismo.
Recordad por ejemplo la edición de Glasgow, en un tiempo apocalíptico, cuando Matteo Trentin se impuso frente a Van der Poel y Van Aert, en aquella época incipientes en carretera.
O la edición que gana Elia Viviani, en un gran trabajo de la selección italiana, siempre referente en este tipo de carreras, sin obviar que el primer campeón en ruta fue Peter Sagan y que Remco Evenepoel se colgó el oro en contrarreloj sin haber cumplido aún los veinte.
Ayer, en el Campeonato de Europa contrarreloj volvimos a ver ciclismo del bueno, de calidad y quilates.
Una tarde entre Küng, Ganna, pOgacar, Evenepoel y cia no puede ser mal plan… a no ser que dejen la cosa en veinte kilómetros, como si las largas distancias de siempre ya no valieran.
El triunfo de Stephan Küng es merecido, por cuanto le ha tocado quedar cerca de él varias veces este año, salvo en el famoso desenlace de Valencia frente a Enric Mas.
El suizo voló en la segunda parte de la crono, aunque para entonces ya habíamos tenido la imagen con más morbo de la competición, Ganna doblando a Pogacar
Un golpe de teatro que no por esperado resultó doloroso, hablamos del bicampeón del Tour de Francia, el ciclista que de hecho voló en la primera crono de la “Grande Boucle”, asestando el primer golpe a una general que reventó en la montaña.
Que te doblen así, por muy campeón del mundo e intrascendente que sea la cita, no puede hacerte gracia nunca, aunque al mismo tiempo habla de Pogacar y cómo entiende el ciclismo pues asistiendo a Trento tenía mucho que perder y poco que rascar.
La incidencia de una buena crono en una gran vuelta, por ejemplo, radica en lo que hemos visto, por ejemplo en Tour y Vuelta.
Poniéndola al principio, antes de la montaña, sacudes la general y obligas a movimientos en montaña, por mucho que en este Tour quien dominó la crono fue el mismo que machacó en montaña.
Si Pogacar no hubiera volado en los Alpes, sus rivales, necesitados de recuperar tiempo, le hubieran atacado, de hecho Richard Carapaz lo intentó, aunque el esloveno le dejara atrás.
En la Vuelta sin embargo, con una crono el último día, el escalador ve pasar los días de montaña sin el retraso real que le va a caer una vez la crono llegue al final.
Son formas de verlo, pero negarle a la contrarreloj el valor que tiene en el ciclismo es triste.
Veremos en Flandes, en el mundial que acaba en Brujas, son más de cuarenta kilómetros, una distancia más que digna.
Esperamos ver un espectáculo grandioso.
Imagen: UEC






