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Mundo Bicicleta

El éxito de la Escola de Ciclismo de Maceda

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Escola de Ciclismo de Maceda JoanSeguidor
Tuvalum

Así nació, creció y llegó a ser lo que es la Escola de Ciclismo de Maceda

No soy más que un aficionado que vive muy intensamente todo lo que rodea al mundo de la bicicleta y deporte en general, aunque en especial de la base. La Escola de Ciclismo de Maceda ha sido la cumbre, pero hay una larga historia detrás…

Mi relación con el ciclismo empezó cuando tenía 17 años, compitiendo en carretera, en el CC Maceda con Cesáreo Borrajo, una persona importante en nuestra región.

Ahora tengo 48, con lo que son ya 31 años encima de una bicicleta.

La creación de la Escola de Ciclismo de Maceda

Nuestra escuela surge una vez que vuelvo a fijar mi residencia en Maceda, hace 13 años, y con una hija pequeña.

Decido que es una buena ocasión para volver dar actividad al Club Ciclista Maceda, poniendo en marcha una “Escola de Ciclismo”, en la que mi hija pueda practicar un deporte, como el ciclismo.

Un deporte que le podría aportar muchos y buenos valores para la vida.

En mi cabeza sólo cabe la idea de que una escuela deportiva debe ser una escuela en valores para la vida.

Valores emanados del mundo del deporte, en este caso desde el mundo de la Bicicleta.

Y así es como comienza un largo viaje… la Escola de Ciclismo de Maceda

Escola de Ciclismo de Maceda Xulio Conde JoanSeguidor

Era finales de 2004, y José Antonio Hermida, que es oriundo de Maceda, viene a pasar unos días por en Navidad, después de haber conseguido la medalla en las olimpiadas de Atenas.

Nos conocíamos desde hacía años.

Le propongo arrancar una escuela de ciclismo con su nombre.

“Adelante” me respondió.

Esas Navidades arrancó todo. Empiezan apenas una docena de niños y niñas. Alguno aún sigue hoy.

Maceda es un pueblo pequeño, con apenas 1500 habitantes, en una zona no muy poblada, con una media de edad bastante elevada, y por ende con no muchos jóvenes.

Cualquier proyecto deportivo que se pueda lanzar no es sencillo ponerlo en marcha.

El apoyo de José Antonio Hermida

Empezamos en ese momento de la nada, pero con una idea fija: que desde la diversión encima de una bicicleta, se pueda formar personas.

En ese momento está arrancando en Galicia un tipo de actividad para iniciar a los chavales en el BTT. Se llama MINIBTT, y en él nos metemos.

El MINIBTT lo hacemos cada mes de agosto. Son tres días con casi 300 niños y niñas y sus familias. Tres días acampados, con muchas actividades y sobre todo fiesta sana y mucho compañerismo.

Para mi es el EVENTO.

Van pasando algunos años, y alguno de los chavales que comenzaran en 2005 empieza a destacar un poco.

Hablamos principalmente de Pablo Rodríguez. En su segundo año de cadetes da un salto de calidad y se proclama campeón de España de BTT en Montjuïc y es tercero en el Campeonato de España de Ciclocross.

Pero Pablo no es el único chaval que destaca.

Marcos Villar también nos dio alegrías: copa de España y subcampeón de España de ciclocross.

Para nosotros esto ya era algo increíble.

Siempre recordaré una mañana fría en Zamora, en unos campeonatos de España de CX.

Tres carreras: en cadetes Marcos era subcampeón, en juniors ganaba Pablo y en elite Hermida era subcampeón.

Qué foto tan bonita, la guardo para siempre en la memora.

Era el principio de algo, algo que no pudimos llegar a imaginar. Éramos una escuela, y los chavales no sólo se divertían, además destacaban.

En los siguientes años, llegaron más y más logros, más campeonatos de España, más campeonatos de Galicia.

Contribuían muchos nombres: Iago Bua, José Ramón, Saúl López, Eva Álvarez, Brais Sendin…

Ahí seguía creciendo Pablo, podio en una Copa del Mundo de BTT y un cuarto en un europeo.

Un sueño cumplido: en la selección española, ya coincidían, Pablo y Hermida, el sueño para alguien que pone en marcha una escuela…

Pero no todo quedaba ahí, seguían surgiendo chavales y chavalas. Pensábamos que todo se quedaría en Pablo, pero no.

Llegaba Ivan Feijoo, un chaval que rompía también moldes. Destacaba en España y lograba grandes cosas a nivel mundial: octavo en los mundiales de ciclocross junior en Zolder y los top ten en copas del Mundo como Namur y Hoogerheide.

Todo ello siendo campeón de España.

Destacaba también en BTT, siendo en la UCI Junior Series de Marsella. Entraba en la selección de España junto a Pablo.

Media selección de Galicia era de Maceda

Y llega otro más, Carlos Canal, quien nos trae otro Campeonato de España y se mete en un top ten de la Copa del Mundo de ciclocross, allá en Nonmay.

La marcha de la Escola de Ciclismo de Maceda

Mientras la Escuela sigue funcionando, y organiza también competiciones.

Los Campeonatos de España de BTT absolutos de Maceda en 2016 se dice que muy bien organizados. En 2017 organizamos prueba del Open de España, además de varios campeonatos de Galicia.

En 2016, se cumple otro sueño. La Vuelta a España se desplaza a Maceda, y una etapa sale desde el pueblo.

Nunca antes había pasado por allí.

La escuela tiene mucho protagonismo, mucho, y los chavales lo viven intensamente. Llegamos a disfrutar de un homenaje de la propia Vuelta.

Escola de Ciclismo de Maceda Vuelta España JoanSeguidor

2016 fue el año de los premios y reconocimientos.

Porque la Escuela crecía, llegando a los setenta niños y niñas.

Para ellos, nos dotamos de instalaciones propias y cubiertas. Gracias al apoyo de la Diputación de Ourense, de la Xunta y del Concello de Maceda, pero principalmente por la implicación de padres y madres.

Tenemos dos naves cubiertas que albergan un pump track y un wood park en los que los niños pueden disfrutar de la bici a cualquier hora del día e independientemente del tiempo que haga.

Así está todo a día de hoy…

Maceda en el mapa del ciclismo

Es bonito ver que el nombre de tu pequeño pueblo suena por muchos sitios, relacionado con el ciclismo.

Para alguien que ama el ciclismo, es bonito, muy bonito.

Pero para mí, sin duda lo más importante, es junto a todos los padres y madres implicados, poder haber contribuido a dar la oportunidad a muchos chavales y chavalas de esta comarca a poder disfrutar del ciclismo, del deporte, y a través de ello, lograr cumplir sus sueños, pequeños o grandes.

No priman los resultados, prima que cada niño y niña se divierta, sonría, que disfrute, que no se sienta presionado por su entorno, que busque el mismo lo que quiere hacer y cómo.

Que se marquen sus propias metas, y pelee por conseguirlas, siempre desde el respeto y la humildad.

Unos soñaran en ser campeones del mundo y otros en aprender a ir en bici para poder simplemente dar un paseo con sus padres.

Todos deben tener cabida en una Escuela de Ciclismo, todos.

Y todos deben caminar juntos.

Este último año, con David Lema, un tío increíble, empezamos a trabajar con niños con problemas de movilidad, con bicis adaptadas.

Hay ves que cada pedalada para ellos es un logro. Para ellos eso es tan importante como estar en una Copa del Mundo.

Así deben ser las Escuelas, así debe ser la base:  enseñar y compartir valores.

Escola de Ciclismo de Maceda Hermida Pablo Rodriguez JoanSeguidor

De esta historia siempre me quedará la imagen del día en que en Nove Mesto, en el Campeonato del Mundo, entraban de la mano, Hermida y Pablo, Pablo y Hermida.

Era el último mundial de una leyenda que parecía ceder ese día los galones a un chaval salido se su Escuela. 

Pero también quedará grabado el día que una niña llamada Xiana, con una parálisis, de la mano de David, daba por primera vez en su vida unas pedaladas encima de una bicicleta y esbozaba una increíble sonrisa…

Escola de Ciclismo de Maceda: Cómo han cambiado las cosas

Galicia ha pasado de competiciones de cincuenta participantes a más de trescientos.

Siempre habrá unas edades críticas en los que los chavales y chavalas abandonan el deporte. Pero seguro que algo le quedará para la vida.

Porque debemos hacer que disfruten, que les enganche no sólo por los resultados que puedan obtener.

Si creas grupos unidos en la amistad durarán más.

Si viven bajo la “presión” del resultado, al no lograr nada, desistirán.

Hay que tener cuidado con la figura del padre –entrenador, quien sólo mira a su hijo esperando el resultado.

El padre y la madre son figuras clave, de apoyo, pero no de exigencias.

El que trabaje con chavales también debe tener claro que un chaval no es un pro, al que se le exige. Hay que diferenciar entre exigencia y apoyo para lograr lo que el chaval pretende lograr.

Debemos tener muy claros los principios en trabajo en las Escuelas.

Lograr que un chaval esté a los veintidós años andando en bici ya un éxito para un monitor.

Los nombres del recuerdo

Permitidme me acuerde de Ivan Feijoo, un gran chaval, con unas dotes especiales para destacar en el ciclismo o donde se lo proponga y con la cabeza muy bien amueblada. Es un ejemplo para cualquier crío.

Es capaz de compatibilizar ciclismo de alto nivel y exigencia, con los estudios de medicina.

La foto del negocio de la bicicleta, por Santa Fixie

Pablo Rodríguez es la humildad personificada. Suda y trabaja como nadie por cada logro que consigue. Lo siento como un gran amigo, y logrará grandes cosas.

Carlos Canal viene pisando muy fuerte.

Saúl López, es la discreción personificada, una grandísima persona, y un ciclista que con un poco mas de suerte estará entre la elite española del BTT.

No olvidar que chavalas son casi la mitad de la escuela

Así que me siento recompensado con creces. No pido nada, me siento recompensado, sin más. Ver la sonrisa de un chaval ya compensa todo.

Ahora viene un momento de descanso: recuperarme, pensar, volver a disfrutar, y después ya veré.

Por Xulio Conde

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Ciclismo antiguo

El rampante león de la bandera de Flandes

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Flandes bandera JoanSeguidor
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El león llena la bandera amarilla de Flandes

Flandes, amarillo, por otro lado: Tres colores verticales visten la bandera belga: negro, amarillo y rojo.

Repartidos equitativamente, en tercios, cada color tiene su qué. El negro viene de la armadura, el amarillo por el color del león de las armas y el rojo procede de la lengua y dientes de ese león. No siempre fue así. Hasta hacer su enseña una réplica de la tricolor francesa, ésta era horizontal y con ésta combatieron el rodillo de los Austrias en el siglo XVIII.

Bélgica es un país que alcanzó la independencia en 1830. Sus colores vienen heredados de la heráldica de Bramante, la región central de un país polarizado por dos vertientes muy opuestas en todo: Flandes y Valonia.

En la primera la vida es rural y vecinal, la otra es industrial y afrancesada. Ni mejor, ni peor, diferentes.

Sin embargo son cuatro las grandes regiones belgas.

En medio, Bruselas, color púrpura y flor de lys en medio, flor amarilla por cierto.

Al sur, encajada en montañas, al final de las Árdenas, territorio hostil y bélico, la región alemana, también llamada Limburgo, con león desafiante, casi flamígero rojo y nueve rosas, tantas como ayuntamientos.

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Encima de ésta Valonia, la patria de la Lieja y la Flecha.

Su bandera es un gallo, semi protectorado francés.

La bandera de Flandes es otro cantar, harina de otro costal. La verán mucho estos días. Prácticamente sondeará el camino de los pelotones desgajados por estas carreras dibujadas por el demonio. Curva, viraje, giro, contra giro, pasarán mil veces por el mismo lugar, por el mismo cercado, primero bajando, luego en transversal, después subiendo.

Un laberinto en medio de la nada, de pequeñas colinas que fueron atravesadas por la metralla de dos guerras mundiales.

Ciclismo en Flandes Koppenberg JoanSeguidor

El león negro sobre fondo amarillo es la bandera de Flandes y casi diría que la del ciclismo.

Sólo algunas otras se podrían medir a ella, la ikurriña vasca, inspirada en la Union Jack, y la luxemburguesa –la civil, que es de franjas azules horizontales con león rampante coronado y con dos rabos- muy frecuente en los muros que van a Lieja cuando los Schleck guardaban opciones de victoria.

La bandera flamenca echa raíces en 1302 cuando Pieter de Coninck la desplegó en la batalla contra los franceses en la ciudad de Kortrijk. Hay dos versiones de esta bandera, adoptada como la oficial flamenca hace poco más de cuarenta años.

Una, la formalmente establecida en los libros, que es amarilla con un león negro y la lengua roja. La otra no diferencia la lengua del rampante animal, que también es negra, porque de esta manera se omite el vínculo con Bélgica.

Esta es la más usual en la Ronde, en Harelbeke, en la Kuurne, en la Het Nieuwsblad,… es la bandera independentista.

La categoría del león flamenco es tan grande que dos ciclistas fueron apodados con tan viril etiqueta. En los años cincuenta, mientras Italia se relamía las heridas de la guerra entre Coppi y Bartali, el tercer hombre, Fiorenzo Magni, hacía historia en Flandes. En la década pasada Johan Museeuw se ganó también el apodo. Ambos fueron leones, y no unos leones cualquiera, leones de Flandes.

Imagen tomada de deronde1.wordpress.com

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Ciclismo antiguo

Tirreno-Adriático: Herminio Díaz Zabala fue almirante entre dos mares

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Cuando Herminio Díaz Zabala ganó toda una Tirreno-Adriático

Si en los años recientes nos hemos acostumbrado a ver a ciclistas españoles hollar nuevas dimensiones, hubo un tiempo que ciertos cotos parecían vedados a los nuestros.
Una de las mejores carreras del calendario, la Tirreno- Adriático, que arranca ya de costa a costa, por el ancho de la bota transalpina, no tuvo acento hispano hasta que aquel ciclista de generosa entrega llamado Herminio Díaz Zabala logró el éxito en el año 1991.
Hace treinta años, ya.
Y es que en el libro de oro de la ONCE, Herminio ocupa plaza afortunada.
Compañero de Perico en su Tour triunfal, le dio al cuadro dirigido por Manolo Sainz su primera gran victoria, esa que dicen nunca se olvida, con una etapa en la Vuelta a España de 1989 con final en Benicassim.
Sin embargo si hubo una victoria que este cántabro pudo saborear con excelente tino fue esa Tirreno que acabó embolsando en un palmarés asimétrico en cantidad respecto a la calidad humana y derroche que generó a favor de otros.
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En esa edición de la Tirreno Herminio debió correr con el pálpito desde el inicio pues entre Pompeya y Octaviano ya estuvo ojo avizor insertándose en fuga buena con muy buenos elementos rodeándole, tales como Taffi, Ghirotto, Wegmuller o Raúl Alcalá. Tercero en esa jornada el equipo decidió trabajar la inesperada baza del ciclista cántabro.
De esta manera la carrera estuvo atada hasta la crono final de San Benedetto del Tronto, ese lugar ya fijo en la carrera, donde Herminio sólo era superado por Erik Breukink, entonces en condición de eterna promesa en el PDM, obteniendo un rédito de cuatro segundos pero definitivo sobre Ghirotto, en el gran éxito de este ciclista entonces bien dotado de cabello, pero luego reconocido por su estampa inclinada sobre el manillar y despoblada testa.
Un ciclista como pocos quedan, como pocos se ven. Un hombre cuyo mejor triunfo siempre era el ajeno.
Foto tomada de www.ciclo21.com

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Destacado

Strade Bianche: ¿De dónde viene la fiebre por el ciclismo vintage?

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Ciclismo Vintage JoanSeguidor
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La Strade Bianche es la cuna del nuevo gusto del ciclismo vintage

En 2020 la Strade Bianche fue noticia por su anulación hasta el mes de agosto, pero la historia de esta carrera, la misma que no había visto una suspensión de la Milán-San Remo desde la II Guerra Mundial, viene de antes.

En 1997 nació en Italia, en la preciosa Toscana, la tierra de viñedos e increíbles ciudades medievales, L´ Eroica, era la nueva edad de oro del ciclismo vintage.

Por los caminos que en Castilla se podrían llamar “de concentración”, se lanzaron miles de cicloturistas equipados por bicicletas de sabor añejo.

Dotados de glamour de antaño, viejos hierros rehechos a sí mismos. Piezas de museo, menospreciadas durante muchos años, por su peso e incomodidad, abordaron las rutas de la Strade Bianche.

Todos debían llegar a la salida de Gaiole in Chianti con una bicicleta anterior a 1987, es decir, y para ubicarnos, todas las anteriores al triplete inédito de Stephen Roche. Combinando gravilla, tierra y asfalto se pusieron varios recorridos y distancias según los niveles y exigencias.

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Todo se vistió de rosa, muy italiano, vino y pasta rodearon el evento, el círculo estaba cerrado, fantástico producto que desde entonces no ha parado de crecer.

Y lo ha hecho tanto que cada mes de marzo, un sábado en las líneas que dibujan el mapa de Siena se reúne parte del mejor pelotón mundial dando salida a grandes ganadores y mejores momentos de ciclismo: Cancellara, Kwiatkowski, Stybar, Gilbert, Alaphilippe…

Arrate JoanSeguidor

Es la Strade Bianche, la repercusión más obvia y directa de este evento que al mismo tiempo ha inspirado no pocas citas en el calendario español e internacional en las que ciclistas pertrechados con maillots de hace cuarenta años, chichonera en ristre y vieja, pero remozada, bicicleta entre las piernas se dan cita para recorrer pintorescos lugares.

Hace un tiempo Jordi Escrihuela nos deleitaba con una pieza sobre la vieja bicicleta que le acabó cautivando y llevando por los páramos de medio mundo a presumir el mero placer de rodar como antaño.

Con Jordi quisimos saber de las raíces de esta nueva pasión que además de generar eventos por doquier da de comer a no pocos restauradores, auténticos artistas platerescos que en otra circunstancia no habrían tenido esta cantidad de trabajo.

El amante del ciclismo vintage admiraba a Perico, a Ocaña, a Bahamontes, y echa de menos aquel ciclismo de costura y tapiz, sin pulsómetros, ni CRM no ostias, era ciclismo a pelo, corrido con el corazón y las sensaciones, de rompe y rasga. La tecnología le ha robado alma al ciclismo, como a otros deportes, al mismo tiempo.

Hay auténticos nostálgicos de aquello.

Y la única manera de revivir esa época es montando estas fiestas del ciclismo sin pulsómetros, ni medias, ni chips, ni dorsales sino sacando las viejas bicis de rastrales, manetas en el cambio, y nuestros maillots de laneta de los sesenta o setenta

Hoy en día se ve a Froome, Bernal, Roglic y compañía, se disfruta, se sabe más que nunca de ellos, quizá demasiado, y la química no es la de entonces cuando un campeón era la cara de tu chapa en los juegos de corral y llenaba de posters las paredes de tus paredes con relieve de gotelé.

Hoy las carreras muchas veces se resuelven por un puñado de segundos, ya no existen las pájaras, ni los ataques suicidas, ni las heroicidades en montaña ni la épica, todo está bajo control, el ciclista no es dueño de sus actos, no hay tiempo para la improvisación, todo está bajo el mando de la voz del director en el pinganillo.

Por eso triunfan estas marchas, por eso  vuelve lo antiguo, que aunque un incauto lo pensara, nunca pasó de moda.

Imagen tomada de totalwomenscycling.com

trata de un accesorio fundamental para las bicis de piñón fijo, porque significan el único sistema de seguridad para los que no llevan freno o llevan un solo freno. Es un sistema de retención que básicamente te ayuda a frenar hacia atrás con los pedales sin que vueles de la bici.

No obstante como todo sistema de frenado, los straps de pedales deben ser regularmente mirados para ver si hay desgaste. Todo depende de cuánto los usas y del tipo de bici que tengas. Nuestros straps aguantan bastante y a nivel de relación precio/calidad son de los mejores del mercado.

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Mundo Bicicleta

En el Galibier somos como un pálido y vulgar animalillo

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«En el Galibier somos como un pálido y vulgar animalillo; ante este gigante, sólo podemos quitarnos el sombrero y saludar con modestia»

La frase de Henry Desgrange, el padre del Tour, exclamada en 1911, define a la perfección lo que el ciclista siente cuando se tiene que enfrentar al gigante alpino en un terreno grandioso, inexpugnable hasta aquel entonces, donde incluso los más grandes campeones empequeñecen ascendiendo por su carretera ganada a los hielos, que cubren tres cuartas partes del año alcanzando los siete metros de manto blanco bajo las órdenes del general Invierno.

Territorio hostil, en su cumbre a 2645 metros sobre el nivel del mar reina el silencio y solo nos queda admirar. Y meditar. Por encima de la cota 2000 hay poca vida en sus laderas, quizás alguna marmota que se despereza del letargo hibernal, pero la actividad humana es prácticamente nula. Es el triunfo de la naturaleza sobre el hombre, en toda su expresión, un monumento hecho montaña donde solo llegar hasta allí arriba supone una victoria y ganar, la gloria, tocando el cielo con las manos.

Así debió sentirse Émile Georget -igual que Neil Armstrong cuando pisó la Luna-, al ser el primer hombre en pedalear por el túnel abierto en su cima, porque el francés, a diferencia del norteamericano, no puso pie durante las 2 h y 38 minutos que invirtió en toda su ascensión, «una gesta sin precedentes en los anales del ciclismo», tal y como tituló L’Auto en su portada del 11 de julio de 1911. Siguiendo con la analogía, el mismo diario aquella fecha podría haber definido la épica etapa como un pequeño paso para el ciclista pero un gran salto para el ciclismo mundial y el Tour, que con aquella montaña adquiría una nueva dimensión.

El túnel que la mayoría de vosotros conocéis ya estaba abierto en aquellos años, ya que fue nada menos que en 1891 cuando se construyó para comunicar a los vecinos de la Saboya con los de la Provenza, bajo 90 metros de piedra y roca y 365 de largo, tantos como días tiene el año. Poco se podían imaginar que 20 años más tarde alguien montado en aquel invento reciente sería capaz de semejante hazaña.

Le habrían tachado de loco, de lunático, pero así fue para asombro de los aficionados a este increíble deporte que se engancharon a un espectáculo sin igual en el que los ciclistas «fueron capaces de ser alados y elevarse hasta unas alturas donde ni siquiera llegan las águilas», como también pronunció en su día el propio patrón de la Grand Boucle. Por aquí volaron Fausto Coppi en el Tour del 52 «escalando como un teleférico deslizándose por su cable de acero» (Goddet), Charly Gaul en 1955, Bahamontes en el 64 o Anquetil dos años más tarde en una de sus mejores vuelos.

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El Galibier es un paso de montaña casi tan viejo como la propia Humanidad. Se dice que esta ruta se fue trazando siguiendo los pasos de contrabandistas y vendedores ambulantes que desafiaban el frío y las ventiscas de nieve incluso en verano. Acceder a uno de los otros valles era como hacerlo a la cara oculta de la Luna, a un territorio desconocido, otro mundo.

Sin embargo no fue hasta 1979 cuando el coloso da su estirón definitivo y crece nada menos que 89 metros, alcanzando los 2645 actuales. En efecto, el viejo túnel se resintió de una sus bóvedas y amenazaba con desplomarse de un momento a otro. Se cerraron sus grandes portalones de madera durante 25 años y se construyó una nueva carretera para cruzar el paso en forma de curvas diseñadas «a la mula», mil metros más de escalada al 10%, convirtiéndose en el tramo más duro de toda la ascensión, siendo Lucien Van Impe, aquel mismo año, el primero en estrenarlo pasando en solitario en cabeza.

“L’adoquí”, caja de productos y experiencias para los amantes de la bicicleta

Aunque las puertas del túnel fueron abiertas de nuevo en el año 2003, después de las reformas que ya permitían el paso incluso de autocares, el Tour prescinde de él y prefiere el nuevo tramo que lleva a la cima, para disfrute de los aficionados que sienten en aquellas nuevas rampas toda la épica de los esforzados de la ruta que se convierten en gigantes cuando hollan su cumbre, igual que lo seréis vosotros si superáis el miedo escénico del cartel «Col du Galibier: 35 km», saliendo de St Michel de Maurienne. Más que un fuera categoría, un puerto de otro planeta.

Por Jordi Escrihuela

Imagen: Ciclismo Épico

 

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