De esta guisa se presentó Dan Martin en la salida de una etapa del Tour de Pekín. Engalanado como el friki que le siguió a él cuando daba alcance a Joaquim Rodríguez cerca de la meta de Lieja el irlandés reprodujo a la inversa las indumentarias que algunos lucen en las cunetas. Aunque la historia, con claro tinte festivo, acabó bien, parece que el ángel de la guarda hace horas extras para evitar que algún corredor no se vaya al suelo ante el entusiasmo de algunos.
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