Ciclistas
Controles antidopaje el Tour: ¿Hay que preocuparse?
Estos controles antidopaje de madrugada del Tour no pueden ser fruto de un capricho
El asunto de los controles antidopaje nocturnos a Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard ha sacudido la tranquilidad del Tour de Francia.
La noticia de que la International Testing Agency recurriera a la autorización de un juez para entrar en sus habitaciones a altas horas de la madrugada no resulta un detalle menor.
En el ciclismo profesional moderno, donde el descanso se mide con precisión y la recuperación determina el éxito en las etapas, romper el sueño de los dos grandes favoritos a las dos y a las cinco de la mañana supone un impacto directo en su rendimiento físico.
Por cierto que a Evenepoel también le entraron, aunque en una hora más decente.
La normativa de la UCI contempla que la franja nocturna entre las once de la noche y las seis de la mañana debe quedar protegida para garantizar el reposo, salvo que existan sospechas graves.
Para autorizar una prueba a esas horas no basta con la simple intuición de los inspectores; exige el aval expreso de un juez que considere justificada la intervención.
Este trámite legal distingue este caso de los controles habituales que pasa a diario el maillot amarillo.
Las reacciones en la carrera llegaron de inmediato.
Vale.
Desde UAE y Visma las quejas se centraron en las formas y en la inoportunidad del momento.
El día mismo de su abandono Vingegaard lamentó la interrupción tras verse obligado a realizar la prueba a mitad de la noche, mientras Pogacar optó por restar gravedad al suceso con su tono habitual.
La indignación por las formas es comprensible y la queja por romper el descanso resulta lógica en medio de una gran vuelta.
Sin embargo, no conviene perder la perspectiva.
El ciclismo arrastra un legado demasiado pesado como para llevarse las manos a la cabeza ante un despliegue de este tipo.
Si la policía o las autoridades antidopaje mueven ficha de madrugada con una orden judicial en la mano, rara vez es por capricho.
Cuando el río suena con este nivel de contundencia legal, la historia de este deporte enseña que suele llevar agua.
Los controles, por mucho que molesten a la logística de los equipos y mermen las fuerzas de los corredores, tienen que hacerse caiga quien caiga.
La verdadera pregunta que debe hacerse el aficionado no es si es justo que despierten a las estrellas a las tres de la mañana, sino qué hay realmente detrás de esa orden judicial y si debemos empezar a preocuparnos por cosas que todavía no vemos.
Imagen: ASO/Charly López









Galego da área mindoniense
22 de julio, 2026 at 18:00
Los controles tienen que hacerse, pero todo tiene un momento y un lugar. Y hacer controles en plena noche no toca. Y si la única forma de detectar ciertas sustancias actualmente es realizando controles nocturnos, entonces lo que habría que hacer sería mejorar los sistemas de detección para que sean capaces de hallar esas sustancias durante el día; no permitiendo estos controles, que trastocan el sueño de los ciclistas y puede que posteriormente su rendimiento a raíz de ello, y que serían impensables en la mayoría de deportes.
Adrián
23 de julio, 2026 at 2:22
Pues bastante de acuerdo con vosotros. ¿Que les quitan una horita o dos de sueño? El trabajador medio tiene que incorporarse a su puesto de trabajo duerma lo que duerma. Estas cosas van en la nómina. Como diría Bahamontes: «Es que la juventud de ahora os ahogáis en un vaso de agua»