Ciclismo
A Pogacar cualquier recorrido le vale, pero el Tour 2027 no se lo pone fácil
El recorrido del Tour 2027 es una invitación a Remco Evenepoel
A cualquier fuera de serie tipo Pogacar, Indurain, Anquetil, Hinault o Merckx cualquier trazado le encaja bien.
Dicho esto, el Tour 2027 es una declaración de intenciones clara.
La carrera busca contener el abrumador dominio del esloveno, que acude con la opción de firmar su sexto triunfo y colocarse solo en la cima histórica tras pues Lance Armstrong nunca exisitió.
El recorrido presentado en Edimburgo trabaja en dos frentes opuestos.
Modera los excesos de montaña y recupera kilometraje contra el crono.
Es un movimiento de justicia deportiva que mete presión al líder de UAE frente a un especialista puro como Remco Evenepoel.
Hacía quince años que la Grande Boucle no ofrecía tanto terreno cronometrado.
Aquella edición rozó los cien kilómetros y coronó a Bradley Wiggins.
Esta vez se superan los setenta kilómetros repartidos en dos parciales decisivos situados en momentos clave del trazado.
El inicio en Gran Bretaña desde Edimburgo hará alto en Cardiff tras una jornada durísima de más de doscientos kilómetros y ocho cotas.
Una Lieja galesa.
La carrera rescata el espíritu de los años noventa con una semana inaugural plana, expuesta al viento del norte y rematada por un bloque exigente.
Esa primera fase incluye los 38 kilómetros de contrarreloj llana en el precioso castillo del Loira de Chambord, la llegada en Le Creusot y el primer gran examen en alto en el Grand Colombier.
La segunda semana rinde homenaje al Mundial de Sallanches subiendo Domancy y rematando en Les Saisies, dentro de unos Alpes más contenidos.
Después llega el muro de Mende y la segunda cita contra el reloj en Toulouse con más de treinta kilómetros, el mismo escenario donde Jan Ullrich puso contra las cuerdas a Armstrong en 2003.
Tras el descanso pirenaico emerge la etapa reina hacia Saint-Lary-Soulan en el Col du Portet, previo paso por Tourmalet y Hourquette d’Ancizan, sin olvidar el bucle por Iparralde, siempre escénico y duro con Bagargui, con final en Laruns antes del traslado a la capital.
Y es que tras los Pirineos la carrera pondrá rumbo a París, que finalmente mantendrá el paso por Montmartre en contra de los rumores que apuntaban a su eliminación y que en este mal anillado cuaderno nos creímos.
Se cierra así un Tour de Francia que se presenta como un canto a la igualdad y un intento de poner en aprietos a Tadej Pogacar en su asalto a la sexta corona.
Una propuesta diseñada mirando fijamente a los ojos a Remco Evenepoel: tras haber sido segundo y tercero, el belga encuentra en estas dos contrarrelojes dos auténticas alfombras rojas que le invitan a soñar en lo más alto y a mirar cara a cara al prodigio esloveno.
Imagen: A.S.O./Corentin Guillerm








