Opinión ciclista
Volta a Catalunya: Miguel Angel López, su estilo cautiva
Actitud, valentía y premio, el ciclismo fue justo con Miguel Ángel López
Cuando Miguel Ángel López salta a unos seis kilómetros de la cima de La Molina no las teníamos todas.
En Vallter 2000 se había mostrado un punto por debajo de Nairo y Bernal.
La Molina es un puerto con numerosos descansos y desniveles modestos.
El escenario no era desde luego el más adecuado para el pequeño escalador de Astana.
No sobre el papel, rodeado de parte de los mejores ciclistas del mundo y kilómetros de ascensión irregular.
Pero, en sus cálculos, hizo un razonamiento: en una general tan igualada, el que golpea primero, cobra un ventaja que luego es complicado remontar.
Un cálculo de maestro, el que Astana tiene este año en el coche, que pergeña estrategias que dan victorias.
Más de veinte, mientras otros caminan caninos.
López sabía que, tomando metros, mirando todos a Bernal y Nairo, lo podía tener en su mano.
Su estilo cautiva… https://t.co/mFW6M1Kjfl
— Juan Arias (@jucamarvic) March 28, 2019
La desconfianza es una moneda de cambio en este ciclismo que se corre con el rabillo al de al lado.
Miguel Ángel López iba a bloque delante.
Las dudas se instalaban atrás.
Ni el auxilio de Simon a Adam apaciguó las distancias.
Seis kilómetros en la cuerda de los veinte a treinta segundos.
Ua carrera que se coció durante kilómetros a ritmos endiablados y se decidió en los dos tramos finales de sendas llegadas en alto.
Miguel Ángel López tuvo premio.
Supermán, como gusta llamarle, es un “selfmade”, un ciclista cincelado de dentro hacia afuera.
Una cosa le define, la ambición de quererlo todo, y quererlo ya.
Y no le ha resultado sencillo.
Desde que ganara el Tour del Avenir, como Nairo, como Egan, se ha llevado parte de los peores accidentes acontecidos en el ciclismo reciente.
Pero Miguel Ángel López siempre vuelve
Porque Miguel Ángel López es actitud, es vida, es rabia, es surgir cuando todos esperamos que desista.
Era el más descolgado de los cinco de la etapa reina y sale de los Pirineos con el maillot blanquiverde del Sants.
Ahí está su asalto al podio de la Vuelta, su agónico pulso con Carapaz subir al cajón del Giro.
Ganador del Tour Colombia, y ahora esto.
Es complicado que López pierda la Volta, pero no imposible.
En un recorrido que no da más de sí, Sant Cugat y Vila-Seca, salvo error mayúsculo, Astana debería pertrechar el colombiano.
Otra cosa es Montjuïc, lugar donde Bernal se dejó la plaza de plata hace un año, a una vuelta y pico del final.
Cuesta creer que Adam Yates se conforme con otra segunda plaza y los “brothers” gozan de un olfato especial en llegadas así.
Quedan tres días de Volta a Catalunya, paulatinamente la temporada se llena de nombres colombianos que se reparten esto y aquello, como todos convenimos que un día, no muy lejano, iba a pasar.
Gobik viste el líder de la Volta
Ahora bien, a falta del trance final de Montjuïc, siempre quedará esa duda, en el aire, flotando, de si Egan Bernal hubiera encontrado la colaboración de Nairo Quintana en Vallter 2000, porque la sensación de que los dos corredores más fuertes de la carrera pueden quedarse sin premio recorre la caravana de la Volta.
Que gane López o que gane Bernal…
¿Qué es lo mejor para Nairo?
Y ¿para el ciclismo colombiano?
Imagen: Volta a Catalunya






