Opinión ciclista
París-Niza y los días memorables
Últimamente la París-Niza acostumbra a ser una de las mejores carreras del año
El primer fin de semana de marzo de 2019 presentaba un par de citas en las antípodas.
La Strade Bianche, el sexto monumento para algunos, una carrera que resultó bonita, pero no eléctrica, como años atrás.
Seca y polvorienta, se decidió en un movimiento bueno de Jakob Fuglsang que resolvió Julian Alaphilippe.
La París-Niza, la carrera hacia el sol: tradición e historia sobre la carretera
Una competición que vestía de blanco sus campeones, que han ganado grandes nombres, que ha marcado decisivamente a muchos.
Así las cosas, el arranque de la París-Niza volvió a estar a la altura de lo esperado.
El viento que se pronosticó hizo aparición y nos dejó un paisaje como el que sigue…
Y volvemos a lo de siempre.
Las carreras tendrán de todo, dispondrán lo mejor que pueden encontrar en su territorio…
pero los ciclistas tienen la potestad de hacer de una carrera cualquiera un monumento o no.
Dicho en plata, la primera etapa de la París-Niza, dicho en otras palabras, un prolegómeno por los alrededores de la capital, le ha pasado la mano por la cara a la clásica toscana.
Pocas veces una etapa se desmelena como el prólogo de una carrera que en los últimos años está resultando memorable.
Ahí van las diferencias que la han decantado…
Y ese estrecho margen sirve, sí, para dar la medida de una de las mejores vueltas cada vez que, a final de año, miramos hacia atrás.
La París-Niza es una carrera en dos
La primera parte por la campiña, por la Francia profunda, que en estas fechas es una nevera de campos abrasados y árboles desnudos.
Una nevera por la que se corre a mil por hora, con pelotones destrozados, llegadas salvajes y cortes insufribles.
Lo hemos visto en la jornada que ha ganado Groenewegen como años atrás.
Sant Grau, el alto que hace la criba de la Ciclobrava
Una carrera que tiene una crono, en esta ocasión, larga, de 25 kilómetros, una temeridad en este ciclismo moderno, y que acaba en lo alto del Turini, el día antes del paseo por las montañas que circundan Niza y su paseo de los ingleses.
La nómina está ahí, desde un Egan Bernal que da miedito, a Kelderman, Jungels, los Izagirre, Nairo, Aru, Luisle, López, Simon Yates y otros muchos y la semana que nos espera nos demostrará que, al margen de percepciones y modas, los clásicos que envejecen bien, saben mucho mejor.
Imagen: FB de Paris-Nice








