Ciclistas
No se habla del último baile de Rigoberto Urán
La Vuelta ha sido la grande que peor ha tratado a Rigoberto Urán
Hace menos de diez años, cuando mirábamos el fecundo paisaje del ciclismo colombiano, comentamos de Rigoberto Urán…
Rigoberto Uran fue el colombiano que destacó cuando casi nadie en su país lo hacía.
Mientras en los hornos de Boyacá y Antioquia se cocían los campeones que justo ahora empiezan a emerger, Uran se situaba entre los mejores del Tour, entre Contador, los Schleck, entre Armstrong y Nibali. Un ciclista de negro, negro Caisse d´ Epargne, en medio de los mejores del mundo, la nota exótica de ese país que un día tuvo grandes escaladores pero que con el nuevo siglo quedó fuera del mapa, podríamos pensar.
Pero Uran plantó la semilla y marcó el camino, llegó incluso a colgarse la plata en Londres, cuando la cosa empezaba repuntar.
Uran demostró a toda esa chavalería que era posible, pero es que además era posible con humildad, simpatía y desparpajo, siendo uno mismo, luchando hasta la extenuación, mostrando un espíritu de superación fuera de toda duda, un espíritu endurecido por experiencias vitales que no somos capaces de figurarnos.
Y en ese 2012 asomó Nairo en la Vuelta, confirmando lo que demostró en el Tour del Porvenir.
Y al año siguiente Nairo casi gana el Tour, nada menos, descabalgando a Froome al final con el estilo de Uran, fiel a sí mismo, sin aspavientos, transmitiendo humildad, dulce barniz de una ambición férrea y grande, como no podía ser de otra manera en alguien que quiere ganar el Tour.
Me ha llamado la atención lo poco que se ha comentado del colombiano y su retirada en la primera semana de Vuelta a España por caída.
Fuera del Tour de Francia, Rigoberto Urán fijó en la Vuelta a España la última grande de las 25 en las que ha tomado la salida estos últimos 15 años.
Él fue el primero de la gran generación que Colombia le legó al ciclismo la década pasada, aquella de Nairo, Chavez, Miguel Angel López, Bernal, los Henao y otros tantos.
Cuando ese apasionado ciclismo “languidecía” a inicios de siglo, Rigo marcó el camino con miguitas.
La Vuelta a España es la grande que peor ha tratado a Rigo, sólo le ha dado una victoria de etapa ni podio alguno, como sí ha logrado en Tour y Giro.
Hacía tiempo que no optaba a generales, tocó techo el día que hizo segundo en Francia tras Froome, pero supo buscar sus opciones en escapadas como en la foto que ilustra este artículo en el Monasterio de Tentudia, hace dos años.
Ya hablaremos a finales de año, en el balance pertinente, de Rigo y su carrera, pero lo suyo en la Vuelta ha sido un signo de los tiempos, de cómo el ciclismo y la actualidad engullen grandes figuras y referentes para otros que vinieron detrás.
Me consta que a Rigo no le van a faltar quehaceres en el futuro, este señor se ha granjeado negocios y vida social lo suficientemente intensos como para no querer vivir de rentas que bien se ha ganado.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet




