Ciclismo
No hay antecedentes en lo de Benjamín Noval
Benjamín Noval parece un cheque en blanco para el ciclismo español
Hace cuarenta y ocho horas dimos cuenta de su título mundial contrarreloj y ahora suma el de ruta.
Tiempo suficiente para afirmar que Benjamín Noval es un campeón renacentista, con capacidad para leer la carrera, motivar a los compañeros para su causa, correr perfecto y, cuando ataca, hacerlo para ganar, por mucho que quedaran dos vueltas para el final.
Al igual que Remco Evenepoel en Innsbruck, dobla título mundial en juveniles y lo hace dando una sensación de dominio brutal.
Se cimenta en resultados que no siempre le han sonreído pero que le han curtido en la adversidad, lo que mejor te curte.
Y eso que no lo tuvo fácil, porque los dos franceses le tuvieron a menos de treinta segundos durante un buen momento.
Para Noval es continuar lo que logró Miguel Morrás en 1994.
España ha producido pocos talentos junior generacionales.
A pesar de tener campeones históricos, muy pocos han brillado en categorías de formación como tradicionalmente han hecho otras potencias del tipo de Italia.
Benjamín Noval ha roto el molde por los cuatro costados.
Noval no es un ciclista normal.
Sus números impactan para un chaval de 17 años con datos fuera de lo común que se traducen en resultados.
Su atípica temporada, centrada en el calendario español, le privó de hazañas memorables en el circuito europeo.
El mundial corrige esta rareza, si bien cuando ha salido a Europa, ha dominado.
En julio ganó en Valromey, una de las vueltas por etapas más duras de la categoría, más las carreras vascas de septiembre.
Juan Ayuso y Carlos Rodríguez son los precedentes inmediatos, pero ninguno llegó a este nivel como junior, como otros muchos que no destacaron hasta ser pros.
Noval es un cheque en blanco, pero no nos flipemos, que con los dos citados en el anterior párrafo también muchos se la prometían feciles y las cosas, como vemos, cuestan mucho.
Benjamín por el momento ya tiene su historia.
Imagen: RFEC








