Ciclismo
Mads Pedersen, gestos de campeón que no computan en el palmarés
Mads Pedersen sabe devolverle al ciclismo lo que éste le ha dado
Hay gestos que definen a un corredor mucho mejor que cualquier triunfo en una clásica o un maillot de la regularidad.
Mads Pedersen acaba de dar una de esas lecciones que quedan grabadas en la memoria de los aficionados.
El danés decidió abandonar la Vuelta a España en la undécima etapa tras sentirse mal por enfermedad, una retirada a tiempo que contrasta con la cabezonería de Mattias Skjelmose, empeñado en aguantar hasta el final de la ronda hispana para terminar hundido y renunciando al Mundial.
La inteligencia de saber parar a tiempo le ha permitido a Pedersen recuperar el tono físico de cara a la cita mundialista en Canadá.
Sin embargo, lo verdaderamente relevante de esta historia no pasa por su estado de forma ni por su preparación deportiva.
El excampeón del mundo ha vuelto a demostrar la clase de ciclista que es fuera del asfalto al hacerse cargo del viaje de dos corredores de la categoría Sub 23 de su país que se iban a quedar en tierra.
Dinamarca, una potencia ciclista de primer orden y uno de los países con mayor nivel de vida del mundo, no tenía presupuesto federativo suficiente para enviar la expedición completa a Montreal.
Ante semejante despropósito, el propio Pedersen organizó una subasta solidaria donde puso a disposición de los aficionados prendas del pasado Tour de Francia, incluyendo su buzo verde, guantes, calcetines, cascos firmados y dorsales.
Gracias a ese dinero y a su aportación directa, Kevin Biehl y Emil Nymand podrán competir junto al resto del bloque rojo.
Resulta sonrojante que una federación puntera tenga que recurrir a la caridad de su máxima estrella para completar un equipo en unos Campeonatos del Mundo.
Mørkov, ahora en labores de seleccionador, puede respirar aliviado al confirmar que la ayuda del corredor salvaba los papeles.
Es la paradoja de un deporte multimillonario en estructuras de marcas privadas pero a menudo cutre e incapaz en sus estamentos federativos.
Pedersen se marcha a Canadá con las piernas frescas y la tranquilidad del deber cumplido con la base de su país.
Pase lo que pase en las carreteras americanas, el gesto ya ha valido más que cualquier medalla colgada al cuello.








