Ciclismo
A Primož Roglič no le queda nada por demostrar
Si Primož Roglič se retirara ya, podría hacerlo sin remordimientos y como uno de los mejores de la década
Damos vueltas y vueltas sobre el futuro del ciclista más cotizado que sigue sin contrato, y el nombre propio es Primož Roglič.
Cuando un corredor reúne en su hoja de servicios cuatro Vueltas a España, un Giro de Italia, dos Tirreno-Adriático, dos Itzulia, dos Dauphiné, dos Volta a Catalunya, dos Romandía, una París-Niza, una Lieja-Bastogne-Lieja, victorias parciales en las tres grandes, un oro olímpico y un campeonato de Europa contrarreloj a los 37 años cuando casi nadie lo esperaba, sobran los motivos para no tener que demostrar nada más a nadie.
Roglič sigue siendo un corredor válido, con un golpe de pedal situado por encima de la gran masa del pelotón, pero ese estatus no choca con la opción real de colgar la bicicleta sabiendo que ha exprimido su camino como pocos deportistas en este deporte.
Llegó a Red Bull-Bora en 2024 y ha completado tres campañas dentro de una estructura que disparó su presupuesto y su inversión publicitaria, pero que no le ha correspondido de la mejor manera.
Roglič les dio la única grande que luce en sus vitrinas, un botín histórico para los alemanes.
A cambio, el trato recibido deja lagunas evidentes, patentes en la guardia pretoriana que le pusieron al lado en la Vuelta y en la devoción sin disimulo hacia Evenepoel.
El belga y el esloveno no han compartido ni un solo día de competición durante todo el año, creo no equivocarme, un detalle que resume a la perfección el reparto de galones dentro del autobús.
Si decide seguir compitiendo, la baraja de opciones descarta destinos menores.
No correrá en Lotto, ni en Tudor, ni en Q36.5, ni en Unibet.
Todas esas estructuras llamaron a su puerta y tantearon su fichaje, pero ninguna cerró nada concreto.
Descartados esos proyectos, la vía de Visma emerge como la alternativa con más sentido.
Su regreso recordaría el camino que tomó Mikel Landa al marcharse a Soudal como segundo espada de Evenepoel.
Pocos conocen la cultura del bloque amarillo como el propio Roglič.
Allí construyó su figura, allí se hizo un nombre y allí levantó el grueso de los éxitos que adornan su palmarés.
Cerrar el círculo en ese entorno tendría una lógica deportiva y humana incuestionable.
En Visma el dinero no sobra y las cuentas marcan las pautas.
Sin embargo, a estas alturas de la película a Roglič no le mueve el dinero.
Lo que busca es la despedida más digna para una trayectoria brillante que ha marcado los últimos diez años del ciclismo internacional.
Imagen: ASO CXcling Angel Camarena








