Ciclismo
La mejores horas del ciclismo femenino
La apuesta por el ciclismo femenino crece merecidamente, pero si no hay retorno no crecerá la inversión
El cambio salta a la vista y negar la evidencia sería absurdo.
En apenas nueve años, la distancia entre los 25.000 euros de Mavi García en sus inicios con Movistar y los más de 600.000 que firma Paula Blasi no solo marca un récord, sino que certifica una metamorfosis total.
Este salto económico está muy bien y merece aplauso, porque el ciclismo femenino ha mejorado de forma indiscutible en este tiempo, pero la verdadera victoria no reside únicamente en la cuenta corriente de una corredora, sino en la transformación profunda de su base.
Lo importante de este nuevo escenario es que las carreras se han igualado.
Ya no asistimos a monólogos predecibles ni a pruebas rotas desde el kilómetro cero por falta de nivel medio.
Hoy el pelotón cuenta con más alternativas, con estructuras que se suman al calendario dispuestas a presentar batalla y con corredoras capaces de disputar finales apretados.
Es justo en esa competitividad real donde reside la belleza de un deporte que aspira a seguir creciendo en los próximos años; sin rivalidad auténtica, el interés del aficionado se apaga rápido por mucho dinero que haya sobre el asfalto.
Ahora bien, el reto mayúsculo empieza aquí. Es fundamental que todo este negocio resulte sostenible y no se convierta en pan para hoy y hambre para mañana.
Los presupuestos no pueden inflarse sobre castillos de arena ni depender de impulsos pasajeros.
Fichas de este calibre no son gratuitas; el mercado profesional no regala nada y las marcas que ponen ese dinero van a exigir un retorno tangible en forma de victorias, presencia en carrera e impacto mediático continuo.
Paula Blasi asume una responsabilidad mayúscula y el foco estará puesto sobre cada una de sus actuaciones.
Ojalá lo logren, tanto la corredora como las estructuras que apuestan por estas cantidades, porque el ciclismo femenino necesita asentar estas cifras sobre cimientos firmes.
Si el retorno comercial acompaña y las carreras mantienen esta emoción creciente, el paso adelante será definitivo; si no, la factura acabará pasando por caja antes de lo previsto.








