Opinión ciclista
Julian Alaphilippe o “el nuevo Valverde”
Las similitudes Julian Alahilippe con Valverde saltan a la vista
No hay día que no gane Julian Alaphilippe que leamos esto en twitter…
El nuevo Valverde.
— cronoescalada.com (@cronoescalada) March 18, 2019
Recordaréis una etapa del Tour de 2013.
Era una jornada de esas que no cuentan de inicio, una travesía llana por el centro de Francia y alto en Saint-Armand-Mortrond.
Aquel día Contador y los Saxo se pusieron al frente, cortaron al grupo y tras una trepidante persecución consiguió sacarle un minuto a todos sus rivales.
Ganó Mark Cavendish, pero la noticia del día fue que Alejandro Valverde enterraba sus opciones en la general para que el jovencísimo Nairo Quintana tomara la cabeza del equipo azul.
El final de ese día, fue en el pueblo de Julian Alaphilippe, que por esa época tenía el foco puesto en el Tour del Avenir.
¿Quién le habría de decir ese día que cuatro o cinco años después estaría en la terna de estrellas de esa carrera?
Dos años después, ya como pro en Quick Step, recuerdo una etapa de la Volta con final en Port Aventura.
Ganó un Katusha en una escapada en la que iban el propio Julian Alaphilippe con Carlos Verona, entonces compañeros en las huestes de Lefevere.
El desenlace de aquella etapa no tengo muy presente cómo se produjo, pero sí tengo viva la sensación de que a los azules se les había escapado el caballo.
De aquel Julian Alaphilippe al de hoy hay un abismo
Cómo ha aprendido a correr, a moverse, a circular, a “farolear” y sobre todo a ganar.
Julian Alaphilippe es ahora mismo el ciclista de moda en un pelotón donde no faltan candidatos a ocupar ese trono ficticio y subjetivo, desde Roglic a Bernal, por dar dos nombres.
Desde ese Alaphilippe desprovisto de armas en un final de World Tour a dominar un grupo de estrellas como el de desenlace de San Remo hay un trabajo tremendo en todos los campos.
Para que Julian Alaphilippe dé el recital que ofreció en la Classicissima se necesita convicción propia y ajena, Stybar y Gilbert se vaciaron por su causa, pero también un estado de forma mágico.
Julian Alaphilippe ganó al sprint en el corte que él mismo propició en la coronilla del Poggio con un ataque que sacó a los velocistas de la carrera.
Ahí iban sus dos verdugos en el mismo sitio, en la misma carrera, dos años antes.
Era la rueda a vigilar, pero su dominio recordó al mejor Valverde de las mejores Liejas y mejores Flechas, controló, secó cortes y atizó en el sprint.
¿Se puede pedir más?
Julian Alaphilippe es el nuevo Valverde, podríamos decirlo a riesgo de ofender susceptibilidades o que nos saquen los colores.
Pero como el murciano cuando explotó en Kelme, el francés puede acallar las ganas de triunfo de Elia Viviani en la Tirreno y aguantarle a Fulgsang, uno de los tipos más en forma de este periodo, en Strade para ganarle en Il Campo sienés.
Strade Bianche: El primer no monumento de Julian Alaphilippe
Dibujarle límites a Julian Alaphilippe es pretender ponerle puertas al campo, ni Flandes lo veo fuera de su radar.
Las tres grandes, el ejercicio de regularidad y consistencia para el que no todos están preparados, parece la asignatura pendiente, hasta que, como un día Alejandro Valverde, demuestra que, caray, también se puede dar bien.
De dos a cuatro bicicletas en los portabicicletas de remolque de Cruz
¿Lo veremos disputando una grande?
Laurent Jalabert, Sean Kelly, el propio Valverde demostraron que el camino no es imposible.
Imagen: © Tim De Waele / Getty Images






