Ciclismo
A cuenta de lo publicado sobre Benjamín Noval
Si realmente no hay nada que ocultar, lo lógico sería que Benjamín Noval y los suyos salieran a desmentir
La recta final ddl Mundial de Ruta dejó un regusto amargo que va más allá de lo deportivo, como tantas veces en cilcismo.
Paralelamente a la carrera reina, el artículo de Carlos Arribas sobre Benjamín Noval y su vinculación con el médico Pepe Martí corrió como la pólvora, abriendo otra vez una brecha incómoda.
No se trata de dar palos de ciego.
Cuesta creer que un periodista con la trayectoria de Arribas firme una pieza así sin cimientos firmes, pero la sensación de decepción es inevitable.
Pasa el tiempo y volvemos a constatar que el aficionado raras veces se entera de la mitad de lo que sucede entre bambalinas.
Sin acusar directamente a Noval de mantener relaciones más o menos estrechas con este médico proscrito, el dato objetivo está ahí: tanto el asturiano como Marc Soler han terminado señalados por figurar en compañías poco recomendables, compañías prohibidas, en algún punto de su trayectoria.
Lo de Noval choca con dureza porque los hechos se remontan a cuando tenía apenas catorce o quince años.
Por una parte, la noticia rompe de golpe esa visión platónica del chaval que sueña con ser profesional; por otra, lo deja en una posición delicada si no hay explicaciones claras de por medio.
La repercusión no tardó en saltar fronteras.
Prensa internacional, con los medios franceses a la cabeza, e «influmierders» del sector recogieron las insinuaciones del texto original para multiplicarlas en cuestión de horas.
La escena es un clásico de este deporte.
Si realmente no hay nada que ocultar, lo lógico sería que los implicados salieran a desmentir, aclarar y desmontar la historia punto por punto.
Sin embargo, el silencio imperante es incómodo.
Y duele, especialmente cuando la ilusión alrededor del joven ciclista estaba en todo lo alto tras su actuación en Montreal.
Flota en el ambiente un déjà vu permanente que desanima a cualquiera.
Ocurre en el ciclismo y en tantas otras disciplinas donde la sombra del dopaje o las malas prácticas salpican periódicamente sin que nadie ofrezca un mentís categórico.
La paradoja es evidente: la chispa la prende un periodista español sobre un corredor local, pero el incendio devora la reputación fuera de nuestras fronteras.
A la espera de explicaciones, lo que queda es esa conocida mezcla de escepticismo y amargura.
Imagen: RFEC








