Ciclismo
Mundial, la carrera que quieren los 5 favoritos
Hay tantas versiones de carrera para el mundial como los cinco favoritos yop
El Mundial de Montreal asoma sin la sombra alargada de Tadej Pogačar, cuya ausencia tras la caída en la Vuelta abre la carrera a un abanico de aspirantes como pocas veces hemos visto en los últimos años.
Sobre un trazado largo, más de 270 kilómetros, ratonero y exigente en las calles quebequesas, la prueba pierde al gran dominador pero gana en imprevisibilidad.
En ese nuevo escenario, la jerarquía se reordena con cinco nombres señalados, con Remco Evenepoel en la cúspide tras su exhibición en la crono y sus sensaciones en Quebec.
El belga es la referencia clara y el hombre destinado a mover el árbol desde lejos, pues le bastan unos metros de margen para convertir un ataque en un hueco insalvable.
Sin embargo, el peligro para Remco puede habitar en su propio vestuario celeste.
Wout van Aert, liberado de caídas y tras un año convincente donde rompió el maleficio de Roubaix y sumó en la Vuelta, sabe que un movimiento lejano de su compatriota liquida sus opciones.
En un contexto donde los intereses de selección se cruzan con los de sus equipos habituales, Van Aert tiene motivos para anticiparse y buscar su propia baza antes de quedar reducido a un papel secundario como cuand0 en París le tocó secar a Van der Poel con Remco escapado.
Fuera del bloque belga, Mathieu van der Poel aparece como el rival capaz de amargarles la jornada.
Afinado tras su paso por Luxemburgo y favorecido por un circuito con subidas cortas que recuerda el espíritu de Glasgow, el neerlandés resulta casi imposible de soltar en este tipo de cotas.
Por detrás, la carrera ofrece dos perfiles opuestos.
Isaac del Toro cuenta con la forma y un remate formidable en grupos reducidos, pero sufre la fragilidad de una selección mexicana sin peso para controlar.
En el extremo contrario se ubica Paul Seixas, resguardado por un potente bloque francés con baza doble junto a Alex Baudin.
Para Seixas, la única vía hacia el maillot arcoíris pasa por romper la carrera de lejos junto a valientes como Remco, propiciando un desgaste brutal que transforme los kilómetros finales en una lucha individual de todos contra todos.
Las cartas están sobre la mesa: ataques lejanos para unos, contención para otros y una carrera abierta que va a ser memorable, de lo mejor que vemos cada año.









Galego da área mindoniense
26 de septiembre, 2026 at 0:32
¿Y Pidcock?