Ciclismo
Vuelta: Poca broma con Roglic
El dominio de Primoz Roglic en la Vuelta es intimidatorio
Primoz Roglic impone un respeto tremendo y tiene todo el sentido del mundo.
Recuerdo cuando Enric Mas nos dijo en nuestro podcast que Tadej Pogacar no le imponía respeto, o al menos no el suficiente para achantarse.
Aquellas declaraciones levantaron ampollas y muchos tacharon al balear de loco o inconsciente.
Sin embargo, para mí aquella era exactamente la actitud correcta.
Salir «acomplejado» a competir contra estos monstruos equivale a no salir.
Ahora, en plena jornada de descanso, Mas insiste en que no le asusta la contrarreloj y sostiene que sus dos minutos de ventaja deberían ser colchón suficiente.
Coincido con él.
El balear tiene argumentos sólidos para mantenerse arriba en esta recta final de la carrera, pero tener por detrás a Roglic asusta a cualquiera.
Cómo no va a hacerlo.
El esloveno suma cuatro triunfos en Madrid y, aunque no transmita su versión más arrolladora, este nivel le basta para instalarse en el podio sin despeinarse.
La lógica sugiere que irá a más y que en la crono lo dará todo para consolidarse como el ciclista más laureado en la historia de la prueba.
Pero conviene no centrarse únicamente en la lucha contra el reloj.
Conviene recordar aquella edición de 2022, el día en que Primoz abandonó tras una caída cuando marchaba escapado limando segundos valiosísimos al líder Remco Evenepoel.
O repasar la etapa final de la Volta el año pasado, cuando le birló la carrera a Juan Ayuso con un movimiento magistral.
El líder de Red Bull no es Pogacar, de acuerdo, pero su palmarés acumula golpes de mano que demuestran una autoridad y un dominio de la escena al alcance de muy pocos.
Por esa razón, cualquier segundo que Mas pueda rascar antes de la crono, por complicado que parezca, o en las llegadas posteriores a Piedras Blancas y Alguacil, debe pelearlo como si fuera el último.
Si Roglic logra recortar en la crono la distancia que tiene planificada, ojo a la trampa final en Granada.
Podríamos plantarnos allí sin el típico paseo de homenaje al vencedor.
Imagen: Unipublic / Cxcling / Naike Ereñozaga








