Ciclismo
Tour: Esta vez Carapaz se pasó la pantalla
Cómo corre Carapaz y cómo el Tour se beneficia como nadie
Ya sabíamos de esta admiración por Richard Carapaz en este mal anillado cuaderno.
Su forma de entender el ciclismo enamora, pisando todos los charcos, sin miedo, sacando petróleo de las situaciones más inverosímiles y construyendo un palmarés brutal en una época carísima.
Pero lo firmado en el último tercio del Tour de Francia resulta excelente.
Su tríptico de montaña en el final alpino del Tour 2026 ha sido para enmarcar.
Primero, tercero y primero.
Un despliegue que da al Alpe d’Huez un realce tremendo desde el perfil de un actor secundario para la general, recordando que en el Tour hay mil batallas maravillosas para disfrutar.
Debemos estar agradecidos.
Desde la victoria en Orcières-Merlette el jueves, sin red, metiéndose en la escapada, currándosela y reventando a Valentin Paret-Peintre en la lucha por los lunares, hasta la forma en que resistió la embestida de Tadej Pogacar recortando tres minutos en diez kilómetros.
El desenlace final del Alpe d’Huez, tras coronar Sarenne, persiguiendo a Sepp Kuss hasta forzar su error en el descenso, demostró la categoría de un cazador.
Ese hambre voraz sigue intacta desde que empezó a destacar hace una década con Movistar, ganando etapas en un Giro que acabaríaconquistando y desde el que no ha parado de sumar.
Carapaz es el mejor ciclista latinoamericano de la historia en victorias de etapa en Grandes Vueltas.
Ha pisado el podio de las tres, ha ganado parciales en las tres, lució el amarillo en el Tour, guarda un Giro y cuelga de su cuello un oro olímpico.
Pero sobre todo deja un mar de sensaciones por el que siempre le estaremos agradecidos.
Un corredor distinto, de los que dignifican este deporte cuando la carrera parece decidida.
Imagen: ASO/Thomas Maheux








