Ciclismo
En el Mundial contrarreloj, Evenepoel es Pogacar
Quitarle el título mundial contrarreloj a Remco Evenepoel es un muro hasta para Ganna
Sin Pogacar en la ruta, la contrarreloj del Mundial vuelve a plantear el mismo duelo de los últimos años, un choque de estilos entre la fuerza bruta de Filippo Ganna y la eficiencia aerodinámica de Remco Evenepoel.
Entre ambos se han repartido cinco de los últimos seis títulos mundiales contra el crono, lo que deja claro el abismo que existe con los demás. Sin embargo, el papel de favorito indiscutible vuelve a recaer en el belga, que llega como la referencia absoluta tras haber desplazado del trono al especialista italiano.
Evenepoel no solo gana, sino que ha cambiado la forma de entender las cronos.
Frente a la envergadura y potencia de rodadores como Ganna, construidos bajo el patrón clásico del especialista, el belga ha recortado terreno hasta adelantarlos por la derecha.
Su ventaja no se basa en mover más vatios en términos absolutos, sino en una posición perfecta sobre la bicicleta y una capacidad para sostener ritmos altísimos sin descomponer la postura. Ganna sigue siendo un rival temible en trazados llanos, pero el asfalto demuestra que Remco maneja mejor los cambios de ritmo y el terreno técnico.
Detrás de este mano a mano, la lista de aspirantes queda relegada a pelear por el bronce si los dos favoritos rinden a su nivel.
Nombres como Joshua Tarling o Brandon McNulty emergen como los candidatos más claros para ocupar ese último escalón del podio.
Tarling representa la nueva ola de especialistas de gran tamaño, mientras que McNulty aporta regularidad en trazados exigentes.
Sin embargo, su lucha es otra: intentar recortar la distancia con la cabeza y aprovechar cualquier fallo o mal día de los dominadores.
El verdadero mérito de Evenepoel no es haber llegado a la cima, sino haber derribado el mito de que las contrarrelojs de nivel mundial son patrimonio exclusivo de los corredores pesados.
El belga ha redefinido la especialidad a base de precisión, aerodinámica y una voracidad competitiva que deja a especialistas puros como Ganna sin margen de respuesta.
La cita de Montreal no hace más que confirmar que el ciclismo contra el reloj habla hoy el idioma de Remco.








