Ciclismo
Nadie está a salvo de una piedra, ni Pogačar
La piedra que causó la caída de Pogačar se cruza a miles de ciclistas cada día
Fue una piedra, pero pudo ser cualquier otra cosa lo que acabó con Tadej Pogačar en el suelo de la Vuelta y fuera de carrera.
Mil veces he querido preguntar en el podcast qué se siente cuando todo se va al traste en un suspiro.
Todo en la vida es incierto, pero en el ciclismo más si cabe.
Se pasa de cien a cero en cero coma, una realidad con la que los corredores conviven de forma admirable, casi irreal.
Construir un estado de forma sublime durante semanas y meses para perderlo en un instante es cruel.
La piedra de Pogačar fue el detonante de su primera retirada en una carrera por etapas desde que compite entre profesionales, leemos en Ciclo21.
Es una realidad tan evanescente que asusta, pero con la que esta gente convive a diario.
El esloveno cayó como han caído tantos otros a su alrededor, ya sean rivales directos o gregarios, todos sujetos a un hilo de suerte minúsculo e invisible.
Esa piedra acabó con las opciones del líder del UAE, pero esa misma piedra termina con cualquiera de nosotros en una salida de domingo, solo que con la certeza añadida de que al día siguiente hay que levantarse para ir a trabajar.
Es la realidad que elegimos aceptar cada vez que nos calzamos las zapatillas y nos aventuramos por caminos o carreteras.
Tanto da el terreno.
La amenaza acecha siempre en forma de piedra, coche o imprudente en el arcén.
Esquivar el impacto no depende del ciclista.
Es cuestión de mil factores que ni Pogačar, con todo su dominio mundial, puede controlar.
Nos queda la amargura de ver cómo la fortuna desmorona el trabajo de meses en un segundo.
Toca desear una pronta recuperación al campeón y esperar su regreso a los dorsales con la misma fuerza de siempre.
Imagen: Unipublic / Cxcling / Antonio Baixauli









Galego da área mindoniense
1 de septiembre, 2026 at 22:58
A ver, la caída no es que se haya producido únicamente porque Pogacar se encontró una piedra en la carretera; sino porque se encontró una piedra mientras estaba bebiendo agua y solo tenía una mano en el manillar; lo cual hizo que no pudiese controlar la bicicleta al encontrarse dicha piedra.