Ciclismo
Cuando montéis en bici, recordad a Finlay Tarling
Qué lección de serenidad y de amor por el ciclismo de la familia de Finlay Tarling
La familia de Tarling merece un monumento.
No hay otra forma de definir la entereza que han demostrado Michael y Dawn tras perder a su hijo. Finlay Tarling tenía solo 19 años.
Era un chaval que buscaba su lugar en este ciclismo, corriendo para el filial del NSN, persiguiendo los mismos sueños que llevaron a su hermano Josh a la élite con el Ineos.
Todo ese futuro se truncó de golpe en la octava etapa de la Volta a Portugal.
Un coche que entra en la burbuja de la carrera, un choque y un desenlace fatal.
Es la enésima tragedia que azota a un pelotón siempre vulnerable frente al asfalto.
Perder a un hijo es el golpe definitivo, un dolor que no tiene manual de instrucciones ni consuelo.
Ante una situación así, cualquier humano pide rabia, aislamiento o pura desesperación.
Sin embargo, los padres de Finlay han optado por una clase que apabulla.
En sus horas más oscuras, han encontrado la templanza para dirigirse a la comunidad ciclista con un mensaje público lleno de serenidad.
Han querido agradecer cada muestra de apoyo, cada llamada y cada texto que ha recordado la figura de su hijo.
En sus palabras no asoma la amargura, sino el orgullo por un joven que llenó de logros sus 19 años de vida.
La grandeza de esta familia no se queda en el comunicado.
Mientras los compañeros de Finlay en el equipo de desarrollo del NSN recogían las bicicletas y abandonaban con toda lógica la ronda portuguesa, Michael y Dawn dieron un paso más.
Trasladaron su respaldo total para que el equipo principal del NSN no se detuviera y siguiera compitiendo tanto en el Tour Checo como en la Arctic Race de Noruega.
Hay que atesorar un respeto profundo por el ciclismo para alentar a un equipo a seguir rodando cuando tu propia vida acaba de detenerse en seco.
El ciclismo es un oficio bello que, de vez en cuando, enseña una cara despiadada. La familia nos recuerda que Finlay era algo más que un corredor de futuro: era su mejor amigo, un chico de trato amable y humor inteligente.
Frente a la impotencia de la carretera, los Tarling nos dejan una lección magistral sobre cómo afrontar el vacío.
Su último ruego es directo y conmovedor, sin artificios.
Piden que, si vamos a salir en bicicleta en los próximos días, le dediquemos un pensamiento justo en el momento de enganchar la cala al pedal. Un monumento es poco.








