Ciclismo
Las bicicletas que están salvando las ventas

El factor eléctrico apuntala las ventas de bicicletas
Lo de la industria de la bicicleta en este país empieza a parecerse a esa grupeta que, tras coronar un puerto de categoría especial con el corazón en la boca, intenta recuperar el aliento sin que se note demasiado que le flaquean las piernas.
El informe de AMBE y Cofidis sobre el ejercicio 2025 nos deja una foto fija de un sector que, tras el empacho de ventas de la post-pandemia, está aprendiendo a vivir en la “nueva normalidad” de los números más modestos, pero con el orgullo de seguir tirando.
Facturar 2.177 millones de euros parece una cifra mareante, pero negro sobre blanco: supone un descenso del 5,9%.
Sin embargo, lo curioso llega cuando miramos el volumen de unidades.
Se vendieron más de un millón de bicicletas, apenas un 0,7% menos que el año anterior.
¿La lectura? Se venden casi las mismas bicis, pero el dinero fluye con otra alegría hacia ciertos nichos.
Estamos ante un mercado que se ha vuelto exquisito, o quizá es que simplemente nos hemos vuelto más caprichosos.
El dato que realmente llama la atneción es el precio medio: 1.281,71 euros por bicicleta.
Si alguien le dice a un ciclista de hace quince años que el precio “medio” superaría con creces los mil euros, nos habría tomado por locos.
Pero claro, aquí la responsable tiene nombre de pila: la asistencia eléctrica.
Las e-bikes ya no son el futuro, son el sustento.
Representan el 35,2% de la facturación total.
Es la democratización del esfuerzo, pero pagando, permitiendo que el sector mantenga esos 25.000 empleos directos que son, al final del día, lo que sostiene la infraestructura de nuestras tiendas de confianza.
El Mountain Bike sigue siendo el rey absoluto, acaparando la mitad del valor del mercado.
Pero ojo al asfalto y sus derivados; la carretera, sumada al fenómeno imparable del gravel, ya muerde casi el 38% del pastel.
El gravel se consolida no como una moda, sino como el refugio de quienes buscan huir del tráfico sin renunciar a la velocidad.
Estamos en una fase de ajuste, de purga necesaria para limpiar los excesos de stock y las planificaciones optimistas de antaño.
El sector dice estar preparado para volver a crecer, basándose en la internacionalización de nuestras marcas, que ya venden más fuera que dentro.
En definitiva, el ciclismo en España sobrevive a su propia resaca, apoyado en el motor eléctrico y en una afición que sigue estando ahí.