Alejandro Valverde, por fin sin Tour de Francia

Siempre he pensado que el Tour quitó más que dio a Valverde

La campaña que aún no ha empezado nos deja un titular a caballo entre Tokio y Tour que puede finalizar con no pocas figuras teniendo que elegir entre una u otra carrera, un escenario heredado del veinte veinte que nos demuestra que esta mierda de la Covid19 va a seguir siendo hilo argumental.

La tesitura no se plantea de inicio para Alejandro Valverde quien estará en sus quintos Juegos Olímpicos, si todo va como se prevé, y no en el Tour

El murciano, ya lo sabemos, tiene en el oro olímpico una de sus espinitas, por una cosa u otra se le ha resistido, algo similar a lo que le sucedió con el arcoíris hasta llegar a Innsbruck.

Tanto en Atenas como Pekín, Paolo Bettini fue el ojo derecho de Valverde: si en la primera cita el italiano le ganó por la mano, escapado con Paulinho, en la otra el marcaje de ambos abrió la mano a segundos espadas, entre los que Samuel Sánchez iba literalmente sin cadena.

En Londres, Valverde cogió la fuga buena, pero Rigo Uran y, sobre todos, Alexander Vinokourov estuvieron un punto por encima tras una carrera en la que hubo un ciclista, Jonathan Castroviejo, que realizó una labor impagable, aunque sin premio.

En Río de Janeiro, ya sabemos la historia, caída y corte para Valverde y Purito, Italia que la lía con Aru y Nibali apurando las opciones de Purito, pues Valverde, quien se arremangó para el catalán, no iba, como bien veríamos luego en la Vuelta.

El murciano hizo podio en el Giro, había estado en el Tour y la forma ya no le dio para más en Brasil.

Los cuatro episodios olímpicos de Valverde culminarían en Tokio, a ver qué sucede al final, en una historia que, por longevidad, no han firmado muchos: conseguir estar en cinco Juegos Olímpicos en un deporte como el ciclismo es para privilegiados.

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Privilegiados incluso a los 41 años, que será los que tendrá Valverde en julio, en lo que puede ser la antesala de su punto y final, algo que parece haberle puesto a la carrera que ha sido su obsesión y que tantas veces hemos visto como lastre para cincelar un palmarés aún mejor para Valverde.

El Tour pasa pues a la historia de veinte años de profesional de Alejandro Valverde, una historia que tuvo la culminación el día que pisó el podio, en una actuación coral con Nairo que pudo haber acabado con el colombiano más arriba, convencido estoy, de no haber primado tener dos ciclistas en el podio.

Lo cierto es que desde el minuto cero de su salto, Valverde mostró predilección por las grandes vueltas: el podio en una Vuelta tan dura como la de 2003 y el posterior fichaje Illes Balears, hoy Movistar, hicieron cuadrar el círculo del amor de Valverde por una carrera que sinceramente nunca vimos a su alcance.

Antes de la sanción, Valverde firmó algún top ten y un arranque estelar, en 2008, siendo el primer líder, pues aquellos días nadie le tosía en llegadas así.

Tras la sanción la apuesta se redobló.

En 2012 caminó lejos de los mejores y firmó una rara victoria escapado en los Pirineos.

El año siguiente fue cazado en unos abanicos y tuvo que claudicar ante Nairo, siempre mejor para este tipo de carrera, antes de la edición de 2014 en la que dos ciclistas manifiestamente inferiores en cualquier momento del año, como Péraud y Pinot, le sacaron del podio.

Valverde tuvo buenos momentos en el Tour, pero no creo que los mejores de su carrera, su cariño, casi obsesión por esa carrera, fue casi entrañable, pero verle arriba era una quimera como se reveló.

Sólo nos queda una duda, qué habría dado de sí en 2017, cuando la caída en Dusseldorf, cuando llegaba pletórico de forma, con el palmarés repleto y con la idea de disfrutar, pero disfrutar de verdad y no en las dos ultimas ediciones, donde remó y remó para culminar un registro, el de top ten en las grandes, que a la hinchada poco o nada le dice.

Y es que, como hizo Froome en la Vuelta, ver a Valverde en lides de gregario en carrera habría sido cuadrar el círculo y el colofón a una carrera deportiva como pocas existen.

No lo vimos y nos quedaremos con las ganas

 

 

Iban Vega

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