Mathieu Van der Poel
Tour: Mathieu Van der Poel hace de su familia algo único
Un Van der Poel vuelve a vestir el amarillo del Tour
En la revista del Tour 2021, la imagen de Mathieu Van der Poel llorando, sin poder seguir la rueda de prensa en el Muros de Bretagne ocupará un espacio destacado.
Excelente VDP, una prueba mayúscula, en el Tour, con doble ataque, victoria de etapa y bonificación primera que le viste con el amarillo que su abuelo vistió en el village durante tantos años #TDF2021
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) June 27, 2021
Dos ataques para construir una historia perfecta, el primero para tomar la bonificación clave, no hizo camino, el segundo, para ganar la etapa y certificar el maillot amarillo, el mismo color que nunca vistió su abuelo Raymond Poulidor como corredor, pero sí durante tantos años llevando su sonrisa por el village del Tour en la carpa de Le Credit Lyonnais.
Presión, una palabra bonita, que impone, que saca lo mejor de cada uno, que pone al extremo y exige dar lo más en cada instante.
Presión es la palabra que Mathieu Van der Poel ha tenido siempre a su lado, en el ciclocross, en Flandes, en cualquier carrera en la que tomara la salida, pero, sinceramente, una cosa es presión en el mundial de ciclocross, y otra en el Tour de Francia.
Ya lo sabe, ya la conoce de primera mano, Van der Poel llega, debuta y brilla en el Tour, todo en uno, como si la misma sucesión de la historia se alienara tras él.
Cuando VDP atacó en el primer paso por el muro bretón, pensamos, qué diferente es esto, lo que en el Eneco Tour le valdría, en el Tour le queda corto.
Imaginamos una victoria a lo Van der Poel, eso es, una victoria con sello y margen para la celebración, nada más lejos de la realidad: los grandes le dejaron hacer, se cobijaron en los suyos y le redujeron poco a poco.
Pero para entonces Mathieu ya tenía una bonificación en el zurrón que sería la clave, decisiva para abordar el segundo objetivo, el amarillo.
Empezó la casa por el tejado podríamos decir, pero en esta empresa, las dos cosas iban casi de la mano, y en la vuelta al muro, el baile empezó y acabó con él,
Colbrelli armó el primer salto, pero fue de lejos, no quiso esperar a estrenar su tricolor en el sprint, quizá sabedor que eso no iba a llegar en grupo.
Mientras Ineos conducía hasta la segunda subida, mientras hacía explotar a Geraint por dentro, cedió unos segundos muy simbólicos, Van der Poel se fue a la panza del grupo, a la parte trasera, más bien, respiró, tomó resuello, pensó en lo que sería dedicarle a los suyos este triunfo y se rehizo.
Le abrieron el camino los compis, tomó la rueda de Nairo, dejó a Colbrelli en lo suyo y le remachó con una solvencia que rara vez aprecias en uno que había atacado justo antes.
Van der Poel le dedica el triunfo a su abuelo, y el amarillo pone su apellido dos veces en la historia del Tour -como dijo Javier Ares- pues tras Adrie, Mathieu ya es líder del Tour.
Y es que en esta saga, todo es tan perfecto, todo es tan legendario que… cosas así sólo las firman ellos.






