Opinión ciclista
¿Un Tour diseñado para los franceses?
Esta tarde valorábamos lo arrinconado que había quedado el nombre ejercicio de correr contra las manecillas del reloj en los guiones de las últimas ediciones del Tour. No sabemos el motivo, pero parece que esta lucha individual no acaba de calar entre los organizadores, y eso que se dijo que el campeón moderno debía ser completo, subir como los mejores, pero sobretodo ser competitivo en las contrarrelojes.
El motivo que nos dieron algunos para esta tendencia es que el Tour de Francia mira por sus dos principales aspirantes, es decir Romain Bardet y Thibaut Pinot, en lo que es un clásico, que en España pensemos que más allá de los Pirineos hay conspiraciones y complots de todo tipo que buscan el beneficio propio ante el ajeno.
A mí, personalmente, no me parece que los organizadores puedan dirigir un recorrido para un ciclista en concreto porque la verdad sería primero muy evidente a la vista de los otros y luego está que ese ciclista aproveche ese supuesto “favor”. Si miramos las dos ultimas ediciones, resulta que gana un corredor como Froome que responde a ese perfil de ciclista completo pero muy fuerte en el test individual. En ambos caso hemos tenido recorridos menos aptos sobre el papel para el inglés, pero en la práctica éste siempre ha resultado el mejor.
Es obvio que en Francia hay nerviosismo y expectación. Lo primero porque son muchos años sin ganar su carrera, el emblema de la “patrie”. Lo segundo sus cachorros ya no corren por el maillot blanco y además parecen adecuarse al reto. Bardet más sobre el terreno, pero no olvidemos los grandes progresos de Pinot contra el crono e incluso los descensos, que por cierto en este Tour hay unos cuantos.
Creo que es de mal pensado que los recorridos son para uno o para otro, creo por contra que hay una tendencia a creer que las cronos, como las etapas al sprint no dan el espectáculo que los tiempos reclaman. El Tour lo ensaya con la Vuelta.
La paciencia que teníamos hace veinte o treinta años, con primeras semanas infumables, se ha esfumado. No ocurre nada por plantear algunas etapas sin alicientes evidentes porque al final la liebre salta donde menos se imagina y como dijimos los recorridos los hacen bonitos los corredores.
Imagen tomada del FB del Tour



