Ciclistas
Todo fue bueno en la Strade Bianche de Paul Seixas

La forma cómo se rehizo Paul Seixas en Strade Bianche tiene mucho mérito
Lo de Paul Seixas en la Strade Bianche no debería leerse únicamente como una confirmación, pues eso implicaría un destino ya alcanzado; lo que vimos en los caminos de la Toscana fue la prolongación natural y descarada de una línea ascendente que no parece conocer techo.
En un escenario trufado de estrellas, donde los nombres propios de la primera línea mundial suelen acaparar la narrativa, el joven del Decathlon no pidió permiso para entrar en la escena.
Su actuación tuvo de todo y, para fortuna del espectador, todo fue de una calidad incuestionable.
Mostró arrojo impropio de su edad al intentar dar caza a un Tadej Pogačar que rodaba en otra dimensión, una valentía que le acabó dejando descolgado en el tramo más exigente, pero que sirvió para medir su capacidad de resistencia mental.
Ese momento de crisis, lejos de hundirle, sirvió para ver cómo es capaz de rehacerse en plena batalla. S
eixas supo navegar en el grupo de los elegidos, bien cobijado por un Paul Lapeira que actuó como el escudero perfecto, demostrando que el proyecto del Decathlon tiene un plan muy serio con este corredor.
No es habitual ver a un debutante con esa solvencia cuando el grupo principal se reduce a figuras de la talla de Pidcock o Van Aert.
El chaval no solo aguantó el pulso, sino que volvió a la ofensiva, llevándose consigo a Isaac Del Toro y dejando atrás al mexicano precisamente en las mismas rampas donde este último cimentó su leyenda el año pasado antes de entrar en Siena.
El calendario ahora nos impone un ayuno de su ciclismo hasta la Itzulia, lo cual supone una suerte inmensa para la ronda vasca, antes de encarar las clásicas de las Ardenas.
Mientras el ruido externo se empeña en debatir si su lugar está ya en el próximo Tour de Francia, Seixas sigue a lo suyo, creciendo y esquivando la presión mediática con la misma punta de velocidad con la que compite.
Estamos ante un ciclista de una pieza, alguien que corre con la mirada limpia y las piernas llenas.
Solo queda cruzar los dedos para que la asfixiante necesidad francesa de encontrar a su próximo ganador del Tour no termine pesando más que su propio talento, porque ahora mismo, su progresión es de lo más estimulante que le ha pasado al pelotón en mucho tiempo.
Imagen: FB Decathlon CMA
Juan Manuel
11 de marzo, 2026 at 20:01
Totalmente de acuerdo contigo, Iban. Pero me reconocerás que si uno piensa como francés, inevitablemente piense que la travesía del desierto que sufre el ciclismo galo desde hace más de 40 años, especialmente en grandes vueltas, esté cada día más cerca de terminar.
Todo lo que corre lo termina en puestos de honor. Por ahora no falla y en 40 años nunca el “Hexágono” había sacado un ciclista fuerte y competitivo en todos los terrenos. Ver como dejó a Isaac del Toro en la última subida a la “piazza” sentado y después de llevar al mexicano a rueda, promete. Veremos. Por ahora, él y el equipo están siguiendo una planificación perfecta.