Ciclismo
Strade Bianche y Pogacar: La duda no es si gana es por cuánto gana

Otra victoria, la cuarta, por aplastamiento de Pogačar en la Stade Bianche
No nos engañemos, lo de Tadej Pogačar ya no es una cuestión de si va a ganar o no, sino de cuánto tiempo nos va a dejar para ir a por el café y bollo antes de que cruce la meta.
Lo que vimos en la Strade Bianche no es ciclismo moderno, es un salto hacia atrá, a las crónicas en blanco y negro de Merckx o Hinault, una dominación de época que convierte su calendario en un monólogo esloveno.
Pasan los años y el guion no cambia, solo aumenta la magnitud del abuso deportivo.
Al ganar su cuarta corona en la Piazza del Campo, Pogačar va creciendo en registros históricos.
Ya lo hizo empatando con Coppi en Lombardía o adueñándose del prestigio de la Strade para superar los hitos de Cancellara en los caminos de tierra.
La incertidumbre ha muerto en el ciclismo de un día cuando Tadej está en el dorsal.
La duda ahora se bifurca en dos únicas vías: a cuántos kilómetros de Siena decidirá que se ha cansado de rodar en grupo y quiénes serán los afortunados que le escolten en la foto del podio.
En esta ocasión, la sentencia llegó a falta de 80 kilómetros, en el sector de Santa Marie.
Fue un movimiento tan previsible como seco, una desconexión total de la realidad competitiva que dejó a los rivales como corderos yendo al matadero.
No hay táctica que valga contra un monstruo que, además, tiene a la guardia pretoriana del UAE dominando el top 6 con Isaac Del Toro, tercero, y Jan Christen, sexto.
Tres hombres de la estructura emiratí entre los seis mejores es una declaración de guerra total.
Mientras Pogačar se marchaba en solitario tras un ataque fulgurante en la sección de tierra más icónica, por detrás solo quedaba la lucha por las migajas.
Paul Seixas intentó lo imposible, pero lo intentó.
El esloveno gestionó una ventaja que llegó a rozar los dos minutos, permitiéndose incluso sonreír a la cámara antes de Via Santa Caterina.
Ahora toca limpiar el polvo de la bici y amortiguar el esfuerzo.
En dos semanas, el escenario cambia por completo.
En la recta de Via Roma, tras los coliseos de la Cipressa y el Poggio, Pogačar se enfrentará a su verdadera prueba de fuego de la primavera: el choque frontal contra Mathieu van der Poel en la Milán-San Remo.
Allí, el margen de error es cero y el terreno no permite las cabalgadas de ochenta kilómetros, en todo caso rodar en la perfección para acabar con el monstruo neerlandés.
Imagen: FB Strade Bianche
Omar Suárez Diaz
8 de marzo, 2026 at 0:36
Es una verguenza lo que esta permitiendo la UCI con el UAE