Ciclismo antiguo
Qué pena Óscar Freire
Lo que escuchamos y leemos sobre Óscar Freire decepciona enormemente
No os lo voy a negar, Óscar Freire siempre ha sido un ciclista muy apreciado por estos lares, protagonista de más de un salvapantallas de un servidor, hasta quisimos que fuera seleccionador.
Ha sido protagonista recurrente en nuestras historias y, de hecho, centró nuestro último podcast cuando quisimos desgranar la magia de sus tres victorias en la Milán-San Remo.
Le citamos constantemente para recordar la inmensa suerte que el ciclismo español tuvo en sus mejores días, un ganador de época cuya forma de rematar resultaba impactante por lo indescifrable.
Freire era ese corredor que aparecía de la nada, cuando nadie lo esperaba y el radar de sus rivales estaba apagado, para llevarse un éxito de primer nivel mundial con una naturalidad pasmosa.
Desde hace tiempo circulaban ciertos comentarios sobre asuntos extraños en su entorno familiar, noticias sobre alguna desaparición y sombras que preferíamos no mirar demasiado de cerca mientras el mito seguía intacto.
Pero, del mismo modo que nos sorprendía en la carretera, ayer nos sacudió la noticia de su detención y posterior condena por un delito de vejaciones injustas.
Los detalles que han trascendido dibujan un escenario de enorme tensión en el ámbito privado, con una sentencia que le impone cinco días de localización permanente y una orden de alejamiento de 200 metros respecto a su expareja durante seis meses.
La resolución judicial confirma episodios de insultos y un control que incluía el uso de dispositivos de seguimiento en el vehículo y el hogar, algo que empaña de forma irremediable la imagen del campeón.
Es una información que cae como un bloque de granito y que, lo siento mucho, le descalifica en muchos sentidos.
No hablo solo del ciclista que admiramos, sino de la figura pública y del padre de uno de los corredores más prometedores del panorama actual.
Tras conocerse el fallo, el propio Freire y su expareja han emitido un comunicado conjunto pidiendo respeto para su intimidad y, sobre todo, para proteger el bienestar de sus hijos menores.
En la nota aclaran que la situación se enmarca en un proceso de ruptura matrimonial conflictivo y solicitan que se eviten juicios paralelos que puedan agravar el daño a su entorno más cercano.
Hay cosas que trascienden a lo que habitualmente analizamos en este mal anillado cuaderno de ciclismo, realidades que rompen el marco de la competición y de la lírica deportiva.
Resulta doloroso escribir sobre alguien que habitó el olimpo de nuestra nostalgia en estos términos, pero la gravedad de los hechos probados no admite matices.
Oscar Freire, aquel genio que nos hizo saltar del sofá con su intuición única en los últimos cien metros de las mejores carreras del mundo, se nos ha caído a los pies de la forma más estrepitosa posible.
Nos queda un vacío extraño y la sensación de que el ídolo de cristal se ha roto definitivamente por una conducta que resulta imposible de obviar.






