Chris Froome
#Profiles2020 Chris Froome, en medio de todo
Para Chris Froome este Tour es el más complicado de cuantos ha tomado parte
Hace ocho años, Chris Froome acudió al Tour con un rol muy diferente a los anteriores.
Llegaba con una segunda plaza en la Vuelta anterior, plaza que sería la primera años después por sanción a Juanjo Cobo, se había mostrado superior al teórico líder, Bradley Wiggins, y su estatus nada tenía que ver cono ese corredor que llegó a abandonar el Giro de Itala porque le engancharon remolcado a una moto.
Aquel Tour, año 2012, año olímpico, fue especial para Froome, singular, ya no era una rueda anónima.
Le tocó esperar a Wiggins en los momentos clave, en aquellos instantes donde el líder del Tour estaba en el alambre, Froome tuvo que frenar y respetar la jerarquía.
En el fondo, todos queremos ver a un Froome sordo de pinganillo en el tour, corriendo a su bola en las montañas, que sea un zafarrancho de ineos, It smells.
— Rodadortop (@Rodadortop) July 21, 2020
Ocho años después, cuatro Tours de Francia, dos Vueltas y un Giro, después, Chris Froome vuelve a la casilla de salida
Su caída entrenando hace más de un año en la crono del Dauphiné le abrió en canal, al punto que muchos dudan, dudamos, que vuelva a ser el mismo.
Los galones pesan, qué duda cabe, pero también los nombres que emergen y siguen la estela del cuatro veces ganador del Tour de Francia.
Con su salida anunciada, con Egan Bernal portando el uno, con Geraint, también hambriento, nunca imaginaría Chris Froome que su concurso para el quinto Tour se iba a complicar tanto.
Para un ganador como él, trabajar para terceros no creo que sea plato de gusto, incluso por mucho que se le vea apacible y cercano, Froome es un capo, eso se lleva en la sangre y tira micho.
Por eso en esta galería de retratos que iniciamos con la temporada que debe empezar en unos días, Chris Froome ocupa la primera plaza.
Algunos, como leemos en el tweet, albergan la esperanza de que, de perdido al río y Froome se líe la manta a la cabeza el día menos pensado, como hiciera en el Giro de hace dos años.
Dudamos, dudamos mucho que lo haga, Froome es ADN Ineos, hoy, Sky, anteriormente, incluso un ciclista impulsivo como él, ha sabido templar los nervios y esos achaques a que a veces le han puesto en el límite -recordemos aquellos ataques de su primer Tour en Alpe d´ Huez y Semoz cuando todo apuntaba a que iba a ganar-.
Sobre el papel, a modo teórico, vemos muy complicado que Froome esté al nivel de Bernal este año, aunque como digo ahora mismo la temporada es un folio en blanco cuya singularidad seguro que nos dará más de una sorpresa.
En Ineos son especialistas de lavar los trapos en casa, incluso en los momentos más tensos, como aquellos de Froome y Wiggo hace ocho años, y ahora no será excepción.
Si Froome va finalmente al Tour, porque su forma le da para estar en el ocho más potente de la carrera, será para ir con y para el equipo, otra cosa no la contemplamos.


