Nairo Quintana
Nairo, diez años después del podio en el Tour
El ciclismo colombiano extraña mucho a Nairo en este Tour
El otro día empezábamos nuestra conversación con Purito, previa al Tour, hablando de diez años atrás, de cómo se rehizo de una mala primera parte y acabó conquistando el podio, por detrás de Chris Froome y Nairo Quintana.
Aquella edición fue la 100 de la historia del Tour, con un desarrollo muy emocionante, incluso hasta cuando parecía que Froome lo tenía atado.
La conquista del podio por parte de Nairo y Purito nos dio una semana final muy interesante, poniendo incluso en problemas al podio ganador de ese Tour.
Esos días descubríamos un ciclista maravilloso, un ciclista que ha estado en nuestras conversaciones presente, de forma constante, para bien, para mal y para todo lo contrario.
Nunca imaginé que la carrera deportiva de Nairo Quintana pudiera resumirse en estos diez últimos años, pero cada día que pasa invita a pensar que así será.
En esta década Nairo Quintana ha sido el faro sin duda del ciclismo colombiano, a su alrededor ha crecido cantidad y calidad, pero nadie ha arrastrado lo que el boyacense.
Recogió, el cierto modo, el testigo del “papá” Rigo Urán y ha firmado historia gorda.
Aunque esos días de julio de 2013, algunos soñaran con su triunfo en el Tour, lo cierto es que nunca lo tuvo a tocar.
Convivió con un gigante como Chris Froome, que quedará para la historia como el único ciclista en parar su palmarés en los cuatro Tours, y eso le quedó grande.
Quizá el año que mejor lo tuvo fue 2015, pero en su equipo priorizaron tener a dos en el podio, antes que ir a por la primera plaza.
Hay de hecho un Nairo muy diferente entre los tres primeros años a lo que vendría después.
Cuando Nairo accede al podio de 2013, lo hace atacando, tomando riesgos y siendo el comodín ganador de Movistar, incluso con su juventud, sacando a relucir algo que siempre le acompañaría, un instinto brutal para situarse en abanicos y cortes en el llano, sin que importara en exceso su tamaño y peso.
A partir de 2016, quizá fruto que su progresión no llevaba el ritmo de antes, Nairo se convirtió en un ciclista más calculador y conservador cincelando ese meme tan recurrido del codo.
Logró la Vuelta 2016 por estar atento a un movimiento de Contador, no por iniciativa propia, como cuando ganó el Giro 2014 siendo netamente superior al resto, atacando en la jornada reina, sin importar lo que sucedió en aquella famosa bajada en el Stelvio.
Con todo, me acuerdo mucho estos días de Nairo, con un ciclismo colombiano sin referentes en la general, seguro que éste habría estado ahí, pero la truculenta historia del tramadol le ha contenado.






Galego mindoniense
12 de noviembre, 2023 at 20:59
A Nairo Quintana lo descubrimos en la Vuelta ciclista a España 2012, no en el Tour de France 2013.
Galego mindoniense
12 de noviembre, 2023 at 21:00
A Nairo Quintana lo descubrimos en la Vuelta ciclista a España 2012, no en le Tour de France 2013.