Ciclistas
Mario Cipollini sigue muy en forma
¿Qué ciclista alcanzó la popularidad de Mario Cipollini?
Hablo con gente en Gran Canaria de Mario Cipollini y me cuentan que está mejor que cuando corría, que sale en las marchas de la isla, cuesta arriba y trepa lo que no hacía de ciclista, que sale a cuchillo, juguetea con los participantes y desquicia al jurado.
Hablo con italianos que me dicen que en Il Campo di Siena, al final de la Strade, está Mario con otras grandes figuras del ciclista de la bota, y que él se lleva casi todas las solicitudes de firma.
Hace treinta el ciclismo tenía grandes figuras, como ahora vamos.
Estaban Miguel Indurain, Tony Rominger, Laurent Jalabert… grandes figuras, referencias por donde pisaban, candidatos a las mejores victorias, sin embargo, ninguno caminó por la cresta, como Mario Cipollini.
Cuando el ciclismo busca corredores que trasciendan su oficio, se muestren como auténticos creadores de opinión, que catapulten tendencias, los podemos contar con la mano.
Si vamos atrás, veremos que en esa esfera se situaría Coppi, Bartali y Anquetil, en tiempos muy pretéritos.
Luego le seguirían Merckx e Hinault, quizá incluso Fignon, Y llegaríamos a tiempos recientes, con Peter Sagan.
En su generación, quizá nadie ejemplificó esa suma de carisma, palmarés y autoridad como Mario Cipollini, incluso por encima de corredores con mejor palmarés que él, aunque de esos tampoco hubo demasiados.
Mario Cipollini fue el ciclista redondo
Cualquiera que recuerde su aureola, su atractivo en las llegadas, su innegable magnetismo femenino, incluso los modelos que a veces tuvo a bien lucir, como los maillots de anatomía humana o aquel “cebrado”, supo que no era un corredor más.
Si hasta lo “fálico” de su apellido era material de chascarrillo para muchas personas que ni siquiera seguían el ciclismo.
Sus “hazañas” dentro y fuera de la carrera, la agitación por los hoteles por los que pasaba, el homenaje que le realizó a una pareja muy apasionada en la cama en uno de los hoteles donde durmió –así lo cuenta Sergi López en uno de sus cuentos– incluso lo bien que lo hizo en un concurso de striptease, como cuenta Perico en otro de sus libros, hacen de Mario Cipollini un personaje irrepetible para el ciclismo y el deporte, mucho más allá de las revelaciones y acusaciones que le persiguen.
Mario Cipollini turns 51 today. His palmares:
World Championships
57 Grand Tour stages
3xGiro d'Italia points jersey
Milano-Sanremo
3xGent-Wevelgem
2xScheldeprijs
E3 Harelbeke— CafeRoubaix (@CafeRoubaix) March 22, 2018
Hoy Mario Cipollini cumple 55 años y su palmarés se resume rápido en ese tweet.
El italiano también es otro de los grandes nombres de la historia de la Volta que rueda estos días.
Con Cipollini surgió esa palabra hoy tan extendida de los “trenos” en el sprint, el trabajo laborioso y concienzudo de aproximación a la volata que el ciclismo moderno lleva al extremo con esas tomas verticales donde se ven los equipos en fila india llevando sus velocistas.
Incluso podríamos decir que sigue siendo noticia por dónde pasa, en los actos de su marca y en las fotos que protagoniza como Dios le trajo al mundo.
En un deporte agonístico, lleno de personajes que son alambres humanos, machacados por los elementos y la fatiga, el lustre y brillo que Mario Cipollini sabe darle al ciclismo ha sido, es y será realmente único.
Imagen tomada de Pinterest



