Mathieu Van der Poel
Las aproximaciones al Mundial de Yorkshire
Ir de superfavorito al Mundial de Yorkshire tiene más peligros que ventajas
En dos semanas, a estas horas, estaremos relamiendo los estertores del Mundial de Yorkshire.
Como cuando el Tour partió de allí, hace cinco años, prever que el Mundial de Yorkshire puede ser la locura es jugar a ganador.
Y no sólo eso, en la cada vez más extendida afición a desplazarse al lugar de los hechos, tenemos la certeza de que, desde España, saldrá bastante gente a disfrutar de unos días que seguro serán memorables.
El final de la Vuelta a España marca las ganas que tenemos de mundial, y los ingleses ha vendido bien, muy bien el suyo de Yorkshire.
Una cita que también tiene un alto en Canadá y ese par de magníficas carreras que ya estamos acostumbrados a ver a cola de la Vuelta.
Anoche, si no lo habéis hecho, podéis ver un minimundial en Montreal para destapar el estado de forma de algunos de los candidatos al arcoíris.
Casando de haber sido el principal, y a veces único favorito de Innsbruck, parece que Julian Alaphilippe quiere un perfil más bajo.
En Montreal no remató una situación incluso más ventajosa que San Remo en un final eléctrico que debió dejarle tieso.
Sin esa chispa ensayada, el francés ha dado un paso atrás, y bien que hace.
Su equipo volverá a ser un equipazo, para lo bueno y lo malo, como le demostró Romain Bardet el año pasado.
Con Alaphilippe hubo un par que puso credenciales para el Mundial de Yorkshire.
Greg Van Avermaet que pone fin a una campaña gris con una victoria de coco, auténtico capo en la sombra, que se presta para dar su último relevo.
Van Avermaet va por una Bélgica coral, donde cada uno podrá tener la manija de su destino si la carrera el sonríe.
Es la versión celeste del azul intenso del Deceuninck, el mismo equipo que tiró de manual con Enric Mas en Montreal.
El mallorquín de versión clásica nos gusta, en un recorrido alejado al perfil escalador puro que gasta, estuvo delante y fue Alaphilippe y no él, quien no puso lo necesario para la guinda a un nuevo triunfo azul.
Si Mas y Alaphilippe no lograron el triunfo fue en parte porque en Canadá hubo un corredor que quiere volver a correr de arcoíris, Peter Sagan, voluntarioso en el esfuerzo, imponente en su estado de forma.
Al eslovaco se le vio muy bien, potente en las persecuciones, omnipresente al final, cuando las piernas piden tregua.
Pasa a menudo que nos olvidamos de Peter Sagan hasta que aparece.
RH Ifach, la casa del ciclista en Calpe
Su sucesor Alejandro Valverde ha seguido el estricto guión de la Vuelta y su liturgia de etapas durísimas, cuestas imposibles y estrés a la máxima potencia.
Eso que a otro mermaría, le da a Valverde el hervor para aguantar el gran fondo que es el mundial.
Decir que no figura en la terna sería esquivar la realidad, aunque no sea el número uno en las apuestas.

Porque seguro que es Mathieu Van der Poel el que peor se paga en las casas de cuitas.
Su forma de correr en Gran Bretaña es la mejor y peor carta de presentación que puede ponerse sobre la mesa.
Por un lado no da lugar a duda, es el líder único de un siempre interesante equipo naranja que puede ver como un mismo corredor les da dos mundiales en un año, habiendo ganado el de ciclocross y descartado el de BTT.
Pero al mismo tiempo, ya se sabe lo que ocurre cuando vas de “superfavorito”, Alaphilippe se lo puede explicar, y Van der Poel mete miedo para el Mundial de Yorkshire.
Refrendarlo será otra, este chaval es un genio que alguna vez, en días de presión, se viene abajo.
Eso sucede en las mejores familias, al menos tiene el alivio que no estará Wout Van Aert para dar fe.
Imagen: FB de Tour de Britain


