Destacado
Lacets de Montvernier: El Tour 2022 subirá esta maravilla
Lacets de Montvernier no es el puerto + duro, pero sí uno de los + icónicos
“L’une des stars du prochain parcours” Christian Prudhomme dijo hace seis años sobre Lacets de Montvernier, novedad para el Tour 2015, coronado por Romain Bardet antes que nadie y hoy previsto para la recién presentada edición de 2022.
No tuvimos ninguna duda. La visión desde la carretera de esta escalonada ascensión nos impresionó desde el primer momento. Espectacular.
Pensamos que tenía que entrar con todos los honores en esta sección. Nos frotamos los ojos, nos miramos y una media sonrisa se nos escapó del alma.
Al ver la sinuosa cinta asfaltada que, de lado a lado de la montaña, se retorcía subiendo agarrada a la ladera salvando el tremendo desnivel, atravesando pasos naturales entre las rocas del abismo, lo tuvimos muy claro: ¡queríamos subirlo!
Una escalada de 17 curvas de felicidad, la que nos proporciona estos Lacets de Montvernier, haciendo de esta subida una experiencia única, muy vistosa, que hará las delicias de cualquier cicloturista.
Algunas fuentes hablan de 18 cordones, porque parece ser que uno de ellos está “cuestionado” como tal.
No seremos nosotros quienes le otorguemos la categoría de lacet o no, pero sí contaremos que las horquillas, sobrepuestas una encima de la otra, literalmente, que se aferran a la montaña en unos 3 kilómetros, dan como resultado una curva cerrada cada 150 metros.
Eso es mucho lazo continuado.
De acuerdo que Alpe d’Huez cuenta con 21, pero lo hace en una distancia cuatro veces mayor que en Montvernier.
Los ciclistas que las acometen a bloque comentan que tienen que frenar en sus curvas para luego coger velocidad para intentar ascender lo más rápido posible este corto y explosivo desafío.
No será nuestro caso.
La contemplación “sólo para nuestros ojos” de las continuas herraduras nos seguían produciendo muestras de asombro y cada uno de nosotros exclamaba un adjetivo para intentar describirlas: “singular”, “imposible”, “diferente”.
Sólo es un pequeño puerto (¿sólo?). Una menuda joya escondida que se está haciendo célebre porque su foto ya se está empezando a publicar en revistas de turismo y que ha recibido el espaldarazo definitivo con su inclusión en la 18ª etapa del Tour de Francia de hace dos años, aunque ya fue “vista” por los seguidores en el Critérium du Dauphiné también esa misma temporada.
Los lacets remontan los 286 m de desnivel desde Pontamafrey (departamento de la Savoia, región Roine-Alps) a 492 m de altura, salvando el valle bañado por el río Arc para llegar a la Chapelle Nôtre-Dame-de-la-Balmes antes de dirigirnos hasta la pequeña población de Montvernier a 778 m, situada en una gran meseta al abrigo de los grandes Alpes.
Así es. Toda esta zona es un lujo para el cicloturista, el hogar de cinco de las diez ascensiones más famosas de Francia: Galibier, Iseran, Madeleine, Glandon y Croix de Fer.
Y ahora el Col du Chaussy.
Un gran paso de montaña de difícil grado a 1533 m de altitud que se inicia aquí, en esta divertida, estrecha y empinada carretera que es sólo una cuarta parte de su ascensión y siempre pedaleando a un constante y mantenido 8% que nos llevará por una fabulosa ruta que nos pondrá en el camino hacia el Col de la Madeleine.
Mirando de nuevo estos especiales Lacets de Montvernier nos sigue pareciendo improbable que hayan podido construir un camino por ahí.
Pero sí, la encontramos trepando bruscamente por el acantilado esta asombrosa obra de ingeniería de caminos de montaña, que con total seguridad habrá seguido los pasos de una mula ascendiendo por esta ladera, como no podía ser de otra manera.
Finalizada las obras en el año 1934, después de seis años de construcción, sus ingenieros poco o nada podían imaginar que iban a hacer tan dichosos a tantos seguidores del ciclismo que cuanto más cuesta arriba se hace más felices son.
Sólo nosotros, las vacas, las ovejas y el cielo azul. Y unas barandillas “donde agarrarnos” que nos protegerán del precipicio. Suerte que por aquí hay muy poco tráfico y además los vehículos de gran tamaño tienen prohibida la circulación.
Mucho mérito tiene el fotografiar los lacets. A no ser que montemos en helicóptero o dispongamos de un dron puede ser difícil plasmarlas en papel. Creemos que nosotros lo hemos conseguido y hemos intentado llevaros estas imágenes a vuestras retinas y por eso pensamos que el hecho de que sean “poco visibles” haya sido una de las razones por las que la subida se ha debido mantener en relativo anonimato hasta ahora.
Los Lacets de Montvernier son divertidos, entretenidos, enganchan, pero son sólo el glaseado de un gigantesco pastel de grandes ascensiones que es la vallée de la Maurienne.
Por Jordi Escrihuela






JESÚS EGUIZÁBAL
17 de octubre, 2021 at 18:54
MARAVILLA CON V,
Alejo
17 de octubre, 2021 at 20:00
Acojonante Jordi, maravilla con b, y porque no he leído el texto que seguro que hay “de ques” de más y otras burradas.
LO peor es que cada vez hay más errores al hablar y al escribir incluso en profesionales de los medios.
Iban Vega
18 de octubre, 2021 at 8:34
evidentemente ha sido un error mío, como editor, Ibán Vega, ahora mismo lo he cambiado. Lamento mucho tan tremebundo error
Jordi Escrihuela
17 de octubre, 2021 at 22:32
El texto es mío, pero el título no. Esto es, yo no lo he editar-lo.
Víctor Melchor
18 de octubre, 2021 at 1:23
Por supuesto ¿Qué pasó ?………maraVilla y eso que somos de Latinoamérica !!!!!!!!!
Iban Vega
18 de octubre, 2021 at 8:34
se nos fue la mano. Perdón
Jordi Escrihuela
18 de octubre, 2021 at 23:52
Hola Alejo, al menos antes de emitir tu ácida crîtica, te podías haber leído el texto. Te invito a hacerlo. A partir de ahí, acepto cualquier crítica, lo que no te ha gustado o lo que está mal escrito y reconocerė, por supuesto, mis errores, sin acritud. Gracias por anticipado y saludos cordiales.