Ciclistas
Iván Ramiro Sosa, el colombiano de los de antes
De entre los colombianos Iván Ramiro Sosa es el más “escarabajo”
Cuando ganó su segunda Vuelta a Burgos comentamos de Iván Ramiro Sosa…
Iván Ramiro Sosa es como aquellos colombianos de los ochenta, no es como los que conquistan otras carreras en la actualidad, que ganan sprints como Hodeg o Gaviria, grandes como Bernal, o se hacen mayores a base de fe y calidad como López.
Pero tiene pegada, ese duende de los grandes escaladores de ayer y de hoy, que cuando te miran a la cara sabiendo que te van a hacer año, te lo hacen.
El Tour de Provence fue un “sota, caballo, rey” de Grenariers, otrora Ineos, una carrera cuya suerte pasaba por Chalet Reynard, a medio camino hacia el Mont Ventoux.
Con la rueda marcada de Julian Alaphilippe, el alborotador de la primera jornada, los ingleses sabían que el tema pasaba por la pinza sobre el francés.
Como en la Milán-Turín de hace dos años, pero al revés, Egan Bernal hizo la contención, Iván Ramiro Sosa abrió brecha.
Buena noticia para un par de colombianos que las necesitaban posiblemente más que nadie.
Egan Bernal por los motivos que ya sabemos: ganador muy joven del Tour, la campaña pasada no fue la suya, la peor defensa del Tour que recordamos y un abandono que se impuso imprescindible.
En el caso de Iván Ramiro Sosa, el confinamiento, nos confirmó hace unas semanas Goga, no le sentó bien para medir el punto de forma necesario, le hizo llegar pasado a la competición, siendo intrascendente en la Vuelta en favor de Richard Carapaz.
Total, que la Vuelta pasó sin pena ni gloria, como el tiempo para el colombiano más colombiano que hay ahora mismo en el World Tour, como dijimos un puñal cuando la carrera mira para arriba, ligero y evanescente, un ataque le vale para abrir brecha y subir como los ángeles.
Está claro que el Tour de Provence no es París-Niza o Tirreno, pero es un asidero, una forma de ratificar que el trabajo está siendo bueno y va adelante.
Iván Ramiro Sosa pasó un 2020 para olvidar, ya está aquí de nuevo, ahora cabe esperar que mantenga ese dulce de forma y se capaz de darnos parte de lo que llevamos tiempo esperando.
Imagen: FB de Le Tour de la Provence



