Ciclismo
Epic Gran Canaria: rodar en el paraíso y con estrellas

Haimar Zubeldia es la última estrella en subirse a la Epic Gran Canaria
Nos comentan que Haimar Zubeldia vuelve a la Epic Gran Canaria y, sinceramente, la noticia no por esperada deja de ser significativa.
En un mundo donde el ciclismo amateur se ha llenado de eventos que nacen y mueren con la misma velocidad con la que se pone de moda un componente de carbono, que un ciclista con el historial del guipuzcoano convierta una cita en “obligatoria” dice más de la prueba que cualquier nota de prensa institucional. Zubeldia, el hombre de las veintinueve grandes vueltas, el corredor que hizo de la regularidad y el silencio su mejor arma en el Tour de Francia, no viaja a la isla por compromiso.
Lo hace porque ha encontrado en este rincón del Atlántico ese equilibrio que el ciclista veterano valora por encima de todo: la seriedad organizativa bajo el sol que falta en el continente.
La novena edición de la Epic Gran Canaria, que se celebrará del 6 al 8 de febrero de 2026, no solo cuenta con su presencia, sino que se beneficia de esa pátina de autenticidad que Haimar aporta. Estamos ante un corredor que vivió la época dorada y dura del Euskaltel-Euskadi y el Astana, un ciclista que sabe distinguir perfectamente un recorrido bien diseñado de un simple trazado para rellenar kilómetros.
Cuando Zubeldia habla de las subidas a Ayagaures o Ayacata, no lo hace como un turista que acaba de descubrir el desnivel, sino como alguien que entiende que la dureza de las medianías canarias es el termómetro ideal para este momento de la temporada.
Resulta curioso, y hasta cierto punto reconfortante, ver cómo un evento que agota quinientas plazas en apenas seis horas sigue manteniendo ese vínculo estrecho con figuras que podrían estar en cualquier otro lugar. Gran Canaria se ha convertido en el santuario de invierno para muchos, pero la Epic ha sabido canalizar esa geografía privilegiada en una estructura de competición real bajo el paraguas de Gran Fondo World Tour.
Para el aficionado que se pondrá el dorsal, rodar cerca de un top 5 del Tour de 2003 no es solo un reclamo publicitario, es la oportunidad de observar de cerca la cadencia de alguien que ha hecho del ciclismo su vida entera. Zubeldia representa ese puente entre el profesionalismo más exigente y el placer de seguir sintiéndose ciclista cuando el dorsal ya no es una obligación contractual, sino una elección personal.