Ciclismo
El Giro en el Grappa, batallas menores, pero batallas al fin
La segunda plaza entre Dani y Geraint es lo más sustancial a jugar en el Monte Grappa
En una bella plaza de Bassano di Grappa, el lugar de donde surge esa fortísima bebida que limpia espíritu y abrasa esófago, con el monolito y el león veneciano recordando que este sitio fue conquista de mercaderes y comerciante,s arranca la escalada del Monte Grappa, la última gran colina de este Giro.
No es éste un sitio más en el raso paisaje del Véneto que rompe en los vecinos Dolomitas.
El Monte Grappa es un amasijo de heridas, zanjas y trincheras, como las de Verdun, pues aquí perecieron miles de soldados italianos conteniendo el empuje de las tropas de los imperios centrales en la primera Guerra Mundial.
Si el Stelvio fue un coloso zanjado para unir Italia con el corazón europeo, un puerto imperial, el Grappa fue un tapón al avance germánico sobre la bota itálica.
Le llamaron las “Termópilas del Grappa”, un sitio donde yace un enorme osario de 22.000 esqueletos que en su día vistieron los uniformes militares del rey Víctor Manuel, cuando Italia se desangró en la feroz defensa de su territorio frente a quienes, paradójicamente, fueron sus aliados en la siguiente guerra mundial.
La subida al Grappa abre la veda a la parte final, muy final de este Giro y la lucha se presume interesante, en especial por la segunda plaza de la general.
Dani Martínez y Geraint Thomas, codo con codo, lejos de un líder que como el de hace diez años, llega con los deberes “muy” hechos.
Tadej Pogacar como Nairo Quintana una década atrás lo tiene hecho, salvo accidente o percance.
En su momento Nairo retrató en esta subida uno de los instantes más dulces de la historiad el ciclismo colombiano, cuando ganó de rosa la cronoescalda al Monte Grappa secundado por Rigoberto Urán.
Un doblete mágico
Esta vez Nairo querrá volver a estar delante, una etapa le bastaría, o la maglia azzurra, los tiempos han cambiado, pero el colombiano sigue ahí y tiene mérito.
Imagen: Eurosport



