Ciclismo
¿De verdad que Jonas Vingegaard no tiene ambición?
Las cosas que leemos sobre Jonas Vingegaard causan sonrojo
No es la primera vez que, en este cuaderno, nos sorprendemos por lo que leemos sobre Jonas Vingegaard.
El ciclista danés siempre está rodeado de titulares y aseveraciones que nos dejan impresionados.
En esta ocasión, Nathan Van Hooydonck se ve obligado a defender a su amigo, tras un artículo en el que se le tilda de carecer de ambición.
En él, se afirma que Vingegaard está demasiado centrado en el Tour de Francia y que no tiene aspiraciones más allá de eso.
Sin embargo, es importante recordar que hasta hace poco, la mayoría de los ciclistas top se enfocaba casi exclusivamente en el Tour, y cualquier victoria secundaria era solo un “plus” en su carrera.
La crítica a Jonas se vuelve aún más absurda si consideramos que su principal “problema” es haber coincidido en su era con un gigante como Tadej Pogačar, quien compite en todas las carreras y parece nunca estar satisfecho con sus logros.
En este contexto, decir que Vingegaard no tiene ambición resulta un contrasentido, especialmente cuando hablamos de un ciclista que ha ganado dos Tours de Francia y ha demostrado ser competitivo en todas las competiciones en las que ha participado.
Su única caída significativa, la que ocurrió en el País Vasco, interrumpió una racha de victorias que encadenaba Tirrenos, Dauphinés…
Además, a lo largo de su carrera, Jonas ha ido completando un palmarés cada vez más impresionante, mucho más allá del Tour y del mes de julio.
Es cierto que no se le asocia al Mundial, pero esto no significa que carezca de ambición, es realista: No es un corredor al estilo de los grandes clasicómanos, como Pogačar o Van der Poel.
Su especialidad es la tercera semana del Tour, donde se siente más cómodo y donde ha demostrado su enorme capacidad. No es necesario que esté en todos los frentes para ser considerado ambicioso; de hecho, su capacidad para centrarse en lo que es realista y alcanzable es una de sus mayores virtudes.
La comparación constante entre ambos corredores, que comenzó en el Tour de 2021 cuando Vingegaard y Pogačar se disputaron el primero y segundo puesto, ha alimentado un sensacionalismo innecesario en el ciclismo.
Decir que Jonas no tiene ambición es, sin lugar a dudas, faltar a la verdad.
Su coherencia y enfoque en sus objetivos son las que han hecho de él uno de los mejores ciclistas de su generación.



