Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX

Síguenos y subscríbete

Como estar informado y participar en sorteos de carreras y productos, NO TE LO PIERDAS!

Ciclismo antiguo

La sangre nunca llegó al río entre Coppi y Bartali

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

Hace tiempo que albergábamos el deseo de realizar un comentario en torno a la rivalidad tan explotada por los medios de comunicación en referencia a estos dos famosos ciclistas italianos de otros tiempos, que acapararon en su momento los mejores elogios por parte de los miles y miles de aficionados de este siempre duro deporte del pedal. Aparte de esta rivalidad que sirvió de acicate para llenar páginas y más páginas en los periódicos y más de los de cariz más bien sensacionalista. Lo más importante fueron sus hazañas, aquellas heroicas gestas que sugestionaron a miles y miles de aficionados y no aficionados incluso.

Estos protagonistas, es fácil adivinarlo, no fueron otros que el dúo formado por Fausto Coppi y  Gino Bartali, dominadores casi absolutos en el período que duraría algo más de una década. Fueron dos figuras excepcionales que la historia de la bicicleta no suele repetir o rememorar con otros nombres así como así.

Rivalidad sí la hubo; pero no tanto

Recuerdo al respecto cuando en una ocasión le pregunté con cierta curiosidad e interés a Coppi, al que me unía una sincera amistad, y singularizo afirmándolo, qué era lo que había de cierto en lo que hacía referencia a la rivalidad  existente entre él y su compatriota Gino Bartali. Su respuesta fue tajante y sin rodeos. Hubo, me manifestó, cierta rivalidad deportiva, desde luego; pero ni mucho menos el sensacionalismo mostrado por parte de algunos medios informativos de difusión.

Los periodistas, algunos de ellos, sentían la imperiosa necesidad de agitar las aguas y de llamar a la atención con alguna noticia que rompiera con todas las realidades vividas de manera cotidiana. Se buscaba con desmedido afán algo que sirviera como acicate para despertar el interés de los lectores y con el simple objetivo de vender más papel escrito. Tenían la imperiosa necesidad de divulgar novedades, algunas sin base cierta.

Tras comentar aquellos pensamientos de tono casi envolvente, Coppi, bien lo recuerdo, finalizó la conversación diciéndome: “Gerardo: De lo que se ha ido escribiendo o comentando acerca de nuestra rivalidad, vale más la pena  evaluar como mucho la mitad. Ya es suficiente y no cabe retorcerse en habladurías que no llevan a ninguna parte”. Sólo nos resta que valorar el contenido de sus palabras del todo sinceras.

A raíz de aquellos hechos o pugnas que pertenecen al pasado, es mi intención el exponer en estas columnas algún acontecimiento que pude experimentar muy de cerca y que nos transparenta la verdadera realidad de los sucesos que acontecían con diversidad en las carreteras. Aunque sí hubo rivalidad deportiva, repetimos, no por ello las aguas llegaron a desbordar el cauce del río. En dónde se vislumbró más a las claras en buen entendimiento y colaboración mutua fue precisamente en los Tours de Francia, celebrados en los años 1949 y 1952, el máximo exponente con que contaba y cuenta el ciclismo.

Durante varios años perduró con mucha aceptación la presencia de  los equipos representativos nacionales y algunos de nivel puramente regional. Fue una vieja fórmula que en la actualidad ya no se usa, porque sale más a cuenta aquilatar la economía de las arcas en cuanto a lo que hace referencia a las ganancias, un factor poderosamente casi indispensable hoy en día. Resulta más rentable el camino que se sigue en la actualidad en donde el dinero se hace notar cantante y sonante. Al Tour es lo que más le interesa y deja de soñar en romanticismos patrióticos.

El alto significado de representar a una nación 

Hoy en día las casas comerciales, que son las que en verdad pagan, tienen un contundente peso específico en el campo ciclista, un ingrediente que avasalla y atenaza la actual situación. Los tiempos han cambiado y los intereses se deslizan por otros derroteros en donde pesa tanto la aportación económica. El sentido patriótico, cuando hay dinero, pasa a un segundo plano. Por lo general, se piensa más en el hombre, en la individualidad de la persona que ha realizado tal gesta o tal otra. En otros tiempos, léase pasado, tenía un valor sistemático aquella clase de representaciones.

En el Tour del año 1949, los dos campeones que fueron  nombrados, Coppi y Bartali, suscribieron un pacto de ayuda  mutua en aras al buen rendimiento global que se deseaba alcanzar por parte del conjunto italiano. Este pacto de palabra, lo que son las cosas, se reafirmó en el Hotel Martínez, emplazado en la ciudad de Cannes, gracias a la diplomacia desplegada por su director técnico, Alfredo Binda.

Al día siguiente, se llegó a Briançon, en pleno corazón de los Alpes, tras cruzar las cimas de los puertos de Allos, Vars e Izoard. Los dos colosos transalpinos pisaron con dilatado avance la línea de meta. Coppi, siendo sobre el papel el más fuerte, cedió el triunfo a su compañero Bartali como regalo por celebrar éste su cumpleaños. Habían acumulado una ventaja de más de cinco minutos sobre el combativo Jean Robic, el diminuto y todo nervio corredor bretón, corredor que siempre se hizo notar por su temperamento un tanto combativo fuera donde fuera.

Fausto Coppi ganaría el Tour con más de once minutos de ventaja sobre el hombre de la región toscana, su compatriota Bartali. Fueron invencibles los dos, y al mismo tiempo caballeros. En consecuencia, gracias a este  honroso pacto de no agresión, consiguieron una sonada y suntuosa victoria.

Quisiéramos recalcar a modo de inciso que con anterioridad los dos campeones ya habían dado muestras de su buena disposición de ánimo. Por ejemplo, en la etapa pirenaica, Pau-Luchon, bajo la silueta inconfundible del Aubisque. Allí se pudo contemplar como Coppi le facilitaba una botella de agua a Bartali, bajo la atenta mirada del diminuto Apo Lazarides, un corredor galo muy popular en las tierras de donde era originario. Recordamos que Gino se protegía de los implacables rayos solares con una gorra blanca, cumplimentada con un pañuelo del mismo color de tal manera que su figura se asemejaba a  la de un simple beduino, una raza africana que impone.

1

Quién cedió la botella a quién

Introducidos en el otro Tour del año 1952, se produjo un segundo triunfo de Fausto Coppi, que contó también con los servicios de Gino Bartali. Es obligado situarnos en la etapa alpina Bourg d´Oisons-Sestrière, en la cual los ciclistas afrontaron las ascensiones de Croix-de-Fer, Telegraphe, Galibier (2.558 metros de altura) y el Mont Genèvre como puntilla final. Coppi, autor de un solemne recital, llegaría a la meta con más de siete minutos de ventaja con respecto al español Bernardo Ruíz. El belga Ockers fue aquel día tercero. Salvo el puerto del Telegraphe, Coppi coronó los demás puertos de la jornada en solitario.

En esta etapa se vivió una escena que fue captada por un avezado periodista gráfico durante la ascensión al puerto del Galiber, documento que ha dado varias veces la vuelta al mundo por su alto significado deportivo y que hace unos pocos días El Cuaderno de Joan Seguidor ha tenido la deferencia de reproducir con motivo de la edición de un libro titulado “El Tour de Francia”, obra significativa escrita por el experto periodista Mario Fossati, una eminencia ciclista que fue.

En la citada y emotiva fotografía se aprecia la complicidad mantenida  entre estos dos ases, intercambiando una simple botella de agua en un momento más o menos decisivo de la etapa. Más de un observador se había aventurado a manifestar que fue Bartali el que cedió el milagroso líquido al “campionísimo”, aquel ciclista  de Castellanía llamado Coppi. Pero la realidad siempre fue una incógnita que quedó en el aire sin una respuesta más o menos consistente.

Lo más importante y por encima de todo estaba en la acción protagonizada por estos honorables atletas de las dos ruedas  y plasmada de forma tan elocuente en un instante de la etapa de referencia. Nosotros nos identificamos plenamente ante aquella escena que no necesitaba adicionar elocuentes palabras. Bastaba contemplar lo que en realidad se mostraba en el documento gráfico obtenido. Los dos estaban plenamente unidos en el esfuerzo defendiendo los honores del país que les vio nacer: Italia.

Y ya que comento este hecho tan emotivo de intercambio entre estos dos campeones de una botella que pasó de una mano a otra, un principio a todas luces solidario, quisiera exponer la teoría que se expone al respecto. Hay que contemplar la citada fotografía para percatarse de lo sucedió en aquel impresionante Galibier. Uno de mis hijos, hay que delatarlo abiertamente, dio en el clavo. Acertó dándome el veredicto de lo acontecido.

Veamos, pues, la cuestión que se nos plantea. La persona que recibe una botella o cualquier objeto en su mano de manera instintiva dirige su mirada hacia lo que recibe. No cunde, por ejemplo, el observar a la persona que protagoniza la entrega. Ante este aserto no hay vuelta de hoja: Fue Bartali el que recibió el botellín y sus ojos acusan sin dilaciones su recepción: una botella llena de agua para apagar la sed.

En el primer plano, en cambio, se observa a Coppi pedaleando en pleno esfuerzo y con su mente centrada en el desarrollo de una etapa casi decisiva. Sus ojos escudriñaban la silueta inconfundible y recortada de las majestuosas montañas alpinas, envueltas en una tonalidad más bien grisácea. El comandaba y dominaba la situación planteada y siempre en vanguardia. Esta fue la aclaración, repito, tutelada por mi buen hijo Ignacio, al que agradecí su muy acertada respuesta.

Por  Gerardo  Fuster

INFO

Sprays que «marcan» al ciclista ante la mirada de los conductores…

… por ejemplo el «Light metallic»

Un spray gris permanente para aplicar sobre metal, madera, cemento, plástico, etc. Permanent MetallicTM se adhiere a la mayoría de superficies y soporta duras condiciones meteorológicas. Perfecto para marcar objetos y riesgos potenciales en los entornos de trabajo y hogar.

Perfecto para ruedas de bicicletas o coches de niño, puertas, buzones, kayaks, recipientes de basuras, herramientas, superficies pintadas, pavimentos, vallas y tejidos de nylon.

Continuar Leyendo
1 Comentario

1 Comentario

  1. Gerard

    17 de octubre, 2015 En 20:49

    Fabulosa crónica alrededor de la fotografía, que dio la vuelta al mundo, que representa a dos máximos exponentes del ciclismo italiano y mundial de entonces intercambiándose con caballerosidad un botellín de agua. La grandeza de las cumbres inspira gestos humanos que dejan huella.

Dejar Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ciclismo antiguo

Vuelta España: mis cinco mejores etapas

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

De Rominger a Contador, los cinco mejores etapas que he visto en la Vuelta

En la elección de mis cinco mejores etapas en la Vuelta a España, esto es como todo, han jugado el recuerdo, la imaginación y los sentimientos.

Un servidor ha escogido cinco, entre las que recuerda y ha visto, y todas tienen una cosa en común, ciclismo, ciclismo en mayúsculas, de largo radio casi siempre, de horas pegado al televisor, como el otro día con Roglic y Bernal, camino de los Lagos, una etapa que por cierto podría desplazar a cualquiera de las que hemos elegido.

Ahí va nuestra selección…

Empezamos con un clásico de los tiempos, Vuelta de 1993, la penúltima en abril

Aquellas carreras eran una ruleta, a una participación internacional siempre justita, se le añadía la meteorología «primaveral».

La etapa de El Naranco se presentaba como una de las últimas oportunidades para que Tony Rominger aumentara su colchón de segundos sobre Alex Zulle, antes la crono final en Santiago de Compostela, pues aquella fue la Vuelta del Xacobeo 93, el invento de Fraga.

En el recorrido el suizo, dorsal uno a la espalda, tenía un punto clave, el descenso de la Cobertoria.

Pactó con Iñaki Gastón, uno de los ciclistas de nuestra infancia, asumir riesgos con la lluvia remojando el firme y poner a Zulle, superior en las cronos, en un brete bajando.

Y pasó, Zulle se cayó y aunque pudo continuar, perdió un tiempo que, como veríamos en la crono santiaguesa, fue clave.

La persecución que se estableció entre Rominger y el resto fue una de las grandes antologías de mi niñez ciclista, un día de esos que por mucho que pase el tiempo, casi treinta años, no se queda en el olvido.

DT – Swiss 400×400
Cambrils 400×400
Cruz 400×400



Nos vamos unos años más adelante y recordamos el día que la Vuelta abordó por primera vez el Angliru

Año 1999, una carrera apretada de grandes nombres pujando por ella.

Otra vez Asturias y otra vez el diluvio: el Angliru tomaba tanto protagonismo como los mismos corredores, un puerto que fue portada de diarios por sus porcentajes brutales.

El desenlace del Chaba, rebasando al final a Tonkov, está rodeado de tanta confusión como la nieblina que cubría la cima, sin embargo, quienes tenemos cierta memoria, recordamos pocos días en los que el ciclismo hubiera estado tan presente en todos los lados, en un tiempo en el que la popularidad de este deporte no era la mejor, veníamos del Tour del 98 y Lance Armstrong acababa de iniciar un reinado hoy borrado de los libros de historia.

Rocacorba – 1024×300

En linea cronológica pegamos un buen salto para irnos a la Vuelta de 2012

Tras varias llegadas en cuestas de cabras, la carrera afrontaba la jornada de Fuente De con la sensación de que lo gordo había pasado.

Nada más lejos de la realidad, el líder Purito vio cómo en el encadenado de puertos de segunda, Contador le lanza varios ataques que responde con solvencia.

Son tantos los acelerones del madrileño que Purito le deja ir en uno de ellos para dar forma a una de las grandes etapas de siempre en la Vuelta.

El error de Purito es tangible, Contador tiene compañeros por delante y aliados como Tiralongo con los que abre camino para lograr, en la jornada menos decisiva sobre el papel una victoria total, etapa más sentencia de una Vuelta que parecía tener dueño.

A los tres años, la Sierra de Guadarrama vio como Fabio Aru remontaba la antológica crono de Burgos de Tom Dumoulin en una etapa de esas que enamora en todo, por delante una fuga única de Rubén Plaza y por detrás Astana disponiendo sus mejores galas para cortar a Dumoulin, completamente aislado.

Costa Daurada 300x250B
Gran canaria 300×250



Y como muesca final para demostrar que las mejores etapas que hemos visto en la Vuelta no han sido las de las cuestas imposibles, el final de Formigal en 2016

Aquello fue un homenaje al gran Fuente en el mismo sitio que perpetró una de sus mejores obras.

Un Team Sky, inexplicablemente relajado en la salida, no se percata que Alberto Contador arma una escapada en la que se mete el propio Nairo Quintana, el gran rival de Froome.

En una jornada excelsa de ciclismo, con un tipo llamado Jonathan Castroviejo, entre otros, haciendo otro monumento al esfuerzo, Nairo le mete a Froome el tiempo suficiente para que el inglés ni siquiera sueñe en remontarle con su estratosférica crono unos días después.

Estas son las cinco nuestras, que serían seis con la obra de arte de Roglic & Bernal en los Lagos, ahora pensad en las vuestras…

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Las primeras Vueltas en los Lagos de Covadonga

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

En los Lagos de Covadonga el ciclismo se vestía de gala

Aseguraban desde la moto, Emilio Tamargo en concreto, aquella tarde de abril de 1985, que algunos colombianos ponían una corona de 22 para subir a los Lagos de Covadonga.

Era el tramo más duro de aquella etapa con final en los Lagos, en la Vuelta del 85.

Robert Millar, de quien bromeaba Angel María De Pablos, con música de fondo, que iba bien «especialmente por el whisky», hizo un derroche en aquella subida que llevaba primero a Ercina, luego a Enol.

Millar, que con el tiempo sería Philippa York, apuraba aquellas rampas imposibles de Covadonga, imposibles para la época.

Un 15% entonces era el 22% de ahora.

Aquella subida a los Lagos de Covadonga era silvestre, salvaje, con los primeros hervores de la primavera, un sol que no siempre fue tan generoso hacia la cima la asturiana, y de lana y acero.

La gente del ciclismo somos curiosos: vemos hoy aquella subida, hace ya 35 años a los Lagos, y decimos aquello sí que era ciclismo.

Con una pléyade de nombres, Álvaro Pino, Raimund Dietzen, Fabio Parra, Peio Ruiz Cabestany, Perico Delgado, Pedro Muñoz… que eran mitos en vida, adorados en las llegadas y salidas de media España, aquel ciclismo posiblemente sería peor que el actual, pero sí que estaba más interiorizado entre la gente,

DT – Swiss 400×400
Cambrils 400×400
Cruz 400×400



Bahamontes se lamentaba que hubieran tantos juntos, tan cerca de meta, él tan racial, tan de romperlo todo cuando se terciaba.

«Hay que hacer hueco en las rampas duras» repetía Bahamontes, con Jesús Álvarez desde el estudio.

Y sí, vemos aquellas imágenes y nos entra nostalgia, esa carretera que dudo no tuviera boñigas de vaca entre los socavones del frío y el invierno, esos maillots, esas retransmisiones sin conocer el recorrido, como las actuales, en las que el periodista de meta, Alberto Barcia se picaba por que había compañeros muy agresivos para conseguir las palabras del ganador.

Pero ya entonces recuerdo, lo mucho que nos gustaría saber sobre los ciclistas, su vida menos pública, sus entrenamientos, los lugares por donde competían, tener 24 horas de ciclismo, como puede suceder hoy en día.

Entonces queríamos lo de hoy, hoy queremos lo de entonces, somos así, inconformistas, nunca es suficiente, y si nos permitís viajaremos a la primera vez que los Lagos de Covadonga iluminaron la televisión y la historia de la Vuelta.

Rocacorba – 1024×300

Recuerdo perfectamente aquel día de primavera del año 1983.

Por primera vez la Vuelta se retransmitía en directo por TVE.

La expectación era enorme.

Nadie conocía aquella subida que iban a afrontar los corredores.

Decían que era muy dura.

Y muy bella.

No decepcionó a nadie.

Aquella tarde pegado a la pantalla de televisión asistí al nacimiento de una estrella en la montaña asturiana de los Picos de Europa: los Lagos de Covadonga, y también por extensión al ganador de aquella épica jornada: Marino Lejarreta, que dio toda una exhibición en sus espectaculares rampas batiendo en los porcentajes más duros al mismísimo Hinault.

Desde entonces la leyenda de los Lagos creció a pasos agigantados y ganar en su cima daba prestigio y se convirtió en toda una hazaña para todos los que alzaban sus brazos junto al lago Ercina.

Por recordar algunos pocos, y épicos nombres, me vienen a la memoria ciclistas como Perico, Millar, Lucho o Pino. Vencer allí arriba, a 1070 metros de altitud, no era fácil en los años 80 que tenían que mover desarrollos mucho más duros que los de hoy en día para superar muros como la Huesera o el Mirador de la Reina que por aquel entonces, muy lejos aún de los descubrimientos de Mortirolo, Angliru o Zoncolan, eran paradigmas de dureza extrema ya que no se conocían los exagerados porcentajes que actualmente sufren los corredores.

Costa Daurada 300x250B
Gran canaria 300×250



Ascender los Lagos en aquella época era el sueño dorado de muchos iniciados al cicloturismo que, como yo, veíamos en fotos las imágenes de aquella espectacular ascensión. En mi caso fue una que debí ver en alguna de las muchas revistas que tenía por ahí amontonadas.

En la imagen tres cicloturistas, de espaldas y sobre las monturas de sus bicis, contemplando el hermoso lago de Enol.

El de en medio apoyado en sus dos compañeros, manteniendo el equilibrio.

No se les veían las caras, pero era fácil imaginarlas.

Una estampa preciosa.

Esta fue mi primera visión onírico-cicloturista que resumía a la perfección los valores que buscaba en este deporte: amistad, satisfacción, naturaleza y esfuerzo, el que suponía llegar en bici hasta la orilla de los lagos, y me dije: “yo quiero estar ahí”.

No tardé en cumplir aquel deseo junto a otros tres amigos y recuerdo, una vez superadas sus cuestas más duras, descender un corto pero duro repecho que nos mostraba, allá abajo a la derecha, en medio del verde asturiano, el anhelado lago.

¡Ya me encontraba allí! Pero para coronar la mítica montaña teníamos que llegar hasta arriba.

No pudimos ver bien el lago de la Ercina ya que una espesa niebla nos lo impedía.

Dimos media vuelta y la foto de rigor nos la hicimos donde años antes soñaba con estar.

Un paraje venerado por muchos asturianos que año tras año han puesto el nombre de Enol a sus hijos.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de www.eyeonspain.com

 

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Lo de Rominger y la Vuelta fue un win-win

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

Las comparaciones de Roglic con Rominger en la Vuelta están justificadas

Cuando pones «Tony Rominger Vuelta» en Google, el buscador te sugiere Primoz Roglic y no es pos casualidad.

Desde hace algún tiempo, escucho y leo cada vez más opiniones que hablan de dos ciclistazos que comparten muchas cosas, además de un evidente amor por la Vuelta ciclista a España.

Con Rominger y Roglic tenemos hasta la fecha una reivindicación de grandes ciclistas de siempre, con un palmarés espectacular que no necesitaron de ganar el Tour para estar en corazón del buen aficionado.

A media carrera de acabar la Vuelta 2021, Roglic va a por la tercera, lo que le equipararía a Rominger.

DT – Swiss 400×400
Cambrils 400×400
Cruz 400×400



El esloveno, como el suizo, ha encontrado en la grande española su teatro natural de operaciones, una carrera amiga con la que ambas partes salen ganando.

Es un win-win, una simbiosis perfecta, la carrera incrementa prestigio con ellos en el palmarés, y ellos engrosan el suyo en una gran vuelta.

En el caso de Tony Rominger, hay que decir que la Vuelta encontró una mano amiga que le fue muy útil.

Hasta inicios de los noventa, no fueron muchas las estrellas extrajeras que hacían parada obligatoria en España para ganar la Vuelta, como mucho Bernard Hinault, que se desgració la rodilla en aquella del 83, y posteriormente Kelly y Herrera.

Las estrellas mayores se identificaban más con el Giro, para competirlo o simplemente calentar para el Tour.

Rominger fue otra cosa para la Vuelta.

Rocacorba – 1024×300

Su fichaje por el equipo que caía bien a todos, el Clas Cajastur, fue un pelotazo de cuyos pormenores no estamos enterados, pero que darían para un serial, pues explicarían cómo uno de los mejores ciclistas del mundo deja las huestes de lo que sería ese año el Gatorade y se entrega a un equipo con sede en Asturias de tamaño medio-alto, pero para nada top mundial.

El fichaje de Rominger por Clas le centraba, claro está, en la Vuelta, como primer y gran objetivo de la campaña.

Luego si eso… el Tour.

Y lo hizo bien, ya lo creo que lo hizo bien.

Tony Rominger llevó el nombre de Clas hasta lo más alto de la Vuelta tres veces seguidas.

Costa Daurada 300x250B
Gran canaria 300×250



Las Vueltas de Rominger fueron, curiosamente, las últimas de abril…

Su dominio fue de menos a más.

Si a la edición de 1992 aterrizó a ver qué pasaba, la última que ganó, la de dos años después no dio ni opción ni respiro a los rivales.

En 1992, Tony Rominger lideró la conquista astur de la Vuelta con una carrera cuyo éxito basó en terreno que en teoría le era hostil, la etapa de Luz Ardiden, entre la niebla, antes de remontar en los Lagos para contener la diferencia de Perico.

En la crono definitiva, daría cuenta del amarillo de Jesús Montoya para auparse en el podio de la carrera en el año olímpico.

La siguiente edición sería extraordinaria en el mano a mano con Alex Zulle.

El de la ONCE llevó toda la carrera, literalmente a Rominger, hasta que en un mal paso en el Naranco, Zulle se fue al suelo por los riesgos que tomó Rominger en el descenso de la Cobertoria.

Qué día aquel en el Naranco, qué cabreo de Manolo Saiz viendo cómo la afición llevaba en volandas al suizo de su equipo.

Un día de curiosa unión de una zona en concreto con un equipo ciclista.

La última Vuelta de Rominger fue un castigo.

Para ser breves: líder de inicio a fin, seis etapas y un podio decidido por siete y nueve minutos sobre Mikel Zarrabeitia y Perico Delgado, respectivamente.

Casi treinta años después, aún recordamos aquellas carreras, ediciones que cambiaron el paso de la Vuelta y que nos puso a Rominger en el corazón de muchos, tal y como sucede hoy con el amigo Roglic, el corredor que ha hecho de España su baza segura.

Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Aristidis Konstantinidis firmó el oro inaugural olímpico de ciclismo

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

Konstantinidis fue el primer campeón olímpico en ciclismo allá en Atenas 1896

Vamos de viaje a la primera vez que hubo un meta olímpico en juego en ciclismo.

Hace más de 2800 años, Grecia albergaba la celebración de los Juegos Olímpicos de la Era Antigua.

Las olimpiadas, tal y como las conocemos hoy en día, en realidad, nacieron en el año 1896, dirigidas por el Barón Pierre de Coubertin, quien encabezó a principios de la última década del siglo XIX el movimiento de su recuperación.

La sede elegida para esta primera edición de la era moderna no podía ser otra; Atenas

Cabe indicar que solo cuatro años antes había visto la luz la Asociación Internacional de Ciclismo (ICA), que fue el primer organismo internacional de carreras ciclistas, y antecesor de la actual UCI.

Dato que nos indica cuál era la situación del deporte de los pedales en ese momento, que aunque existía desde hacía alguna década, apenas empezaba a dar sus primeros pasos de manera regulada y oficial.

DT – Swiss 400×400
Cambrils 400×400
Cruz 400×400



Concretamente en el país heleno, se calcula que a finales de ese siglo en la capital ateniense habían unos 2000 ciclistas de todas las edades, de los que entre 300 y 400 poseían su propia bicicleta, que utilizaban con asiduidad.

Mientras tanto, las féminas apenas superaban las cincuenta, y la mayoría procedentes de países extranjeros.

Para esta primera cita olímpica, se organizaron un total de seis pruebas diferentes, que se distribuían en cinco de pista, y otra en ruta.

Esta última tuvo lugar el 12 de abril, y comprendía el recorrido de Atenas – Maratón – Faliro, constando de un total de 87 kilómetros

En la línea de salida se encontraban tan solo siete ciclistas, procedentes de tres países diferentes: Alemania, Gran Bretaña y Grecia.

Precisamente de este último era Aristidis Konstantinidis.

Natural de la localidad chipriota Lefkoniko, cuenta la leyenda que fue uno de los primeros en traer una bicicleta al país.

Lo que sí es innegable es que fue uno de los pioneros de este deporte, siendo el fundador de la Asociación de Ciclismo de Atenas en 1891, y la Compañía de Ciclismo de Atenas.

Rocacorba – 1024×300

Desde el comienzo de la prueba, Konstantinidis estuvo comandando la carrera en todo momento, aunque seguido muy de cerca por el austríaco August Gentrich, y el británico Edward Batel, empleado de la embajada británica en Atenas.

El final de la primera mitad se situaba en la ciudad de Maratón, lugar en el que se encontraba el giro de retorno, y el punto de control establecido por el comité organizador, en el que los participantes debían certificar su paso antes de emprender el regreso.

Tras la pertinente firma, y escasos segundos después de iniciar la marcha, la bicicleta de Konstantinidis sufrió una rotura que la hacía totalmente inservible para seguir en carrera.

Es entonces cuando, tras unos minutos de confusión, y cuando ya lo creía todo perdido, finalmente terminó consiguiendo una nueva montura que le prestó un transeúnte.

Todo ese valioso tiempo fue aprovechado por el británico Edward Batel, quien le adelantó, aunque con ello nada se había decidido todavía.

A apenas unos pocos kilómetros de la línea de meta, fue Batel quien tuvo una caída mucho más grave, de manera que estando a punto de ser campeón olímpico, finalmente acabó siendo 3º, al adelantarle Konstantinidis (1º) y Gentrich (2º).

 

Costa Daurada 300x250B
Gran canaria 300×250



Cuentan algunas crónicas de la época que la entrada de Konstantinidis a Atenas fue recordada muchos años después.

Las magulladuras sufridas en la caída, las escandalosas heridas sangrantes que le habían provocado, y el polvo de las carreteras de la época que llevaba adherido a cada centímetro de piel, ofrecieron a los espectadores una estampa de esfuerzo y épica tal, que convirtieron a esta medalla de oro en una de las más famosas de aquella primera edición de las olimpiadas.

Imagen: Wikipedia

Por Jonathan Martínez

Continuar Leyendo

TWITTER

Quedan 3 días para que finalice nuestra campaña de cofres. Registra ahora tu cofre CRUZ si aún no lo has hecho y opta a uno de estos tres premios: Un iPad, un Apple Watch o un lote de merchandising.
+ info: https://www.cruzber.com/es/content/3649-campana-cofres-de-techo-cruz-bases-legales

No veo a nadie más favorito que Wout Van Aert en el Mundial de #Flanders2021, es tan tan tan favorito que da hasta grima....

https://joanseguidor.com/mundial-flandes-van-aert-favorito/

Load More...

Lo + leído