Ciclismo
¿Cómo elegir tu bicicleta de carretera?
Hay una bicicleta de carretera para cada tipo de ciclista
Llega el momento de dar el paso, mirar una bicicleta de carretera, meterse en el mundillo maravilloso e infinito del ciclismo y queda la duda ¿qué bicicleta miro?.
Escoger una bicicleta de carretera parece una tarea complicada, pero en esencia no lo es si se hace en los pasos adecuados. Por ejemplo, habéis pensando en haceros un estudio biomecánico, sé que pudo sonar a extravagancia hace un tiempo, pero actualmente es una previa muy útil para iniciar el proceso de compra de una bicicleta de carretera.
Pensad que en un estudio de biomecánica se afina la calidad de la pedalada, la postura, la comodidad, y en definitiva el nivel de felicidad al salir en bicicleta, pues unas buenas medidas y geometrías protegen la espalda, las rodillas, la cadera… todo.
¿Para qué quiero la bicicleta?
Luego viene la pregunta sobre el uso y objetivo de la nueva bicicleta. Hay que mirarse y ser sincero con uno mismo, ver qué se pretende de la misma: volar en el llano, arriesgar en el descenso, subir como un pájaro, hacer todo a la vez o, simplemente, salir a jugar y disfrutar.
Entrar en una web de bicicletas de carretera ya facilita mucho las cosas y permite responder a esas preguntas.
Bicicletas aero para restar segundos
Si tenemos un animal competitivo dentro, si cada salida es una prueba a muerte de nuestro amor por el ciclismo y la exploración de nuestros límites ahí están las bicicletas de carretera aero, esas que te permiten acoplarse 100 x 100 a la máquina para cumplir con las medias más exigentes.
Son bicicletas de geometría agresiva y sillín alto respecto al manillar, ojo que esa inclinación acentuada que pone a prueba las lumbares. No es sencillo domarla, es nerviosa en las curvas, en los descensos pide caña y agresividad, trazada con cierto riesgo y en los llanos invita a volar.
Hacerse con una de ellas, implica estado de forma importante y un buen “core” para poder sacarle todo el jugo.
Suelen ser la bicicletas que vemos por la televisión en el World Tour. Las utilizan las estrellas porque nacieron para machacarlas, su diseño es aerodinámico hasta el más mínimo detalle y las últimas ya vienen con todo integrado: cambio eléctrico, cables de freno por dentro del manillar y el cuadro.
Son, a la vista, las más espectaculares.
Bicicletas racing para conquistar montañas
Pero hay vida más allá del rendimiento. Entramos en las bicicletas de carreras de toda la vida, bicicletas racing que también podríamos llamar escaladoras: su postura no es aerodinámica, el ciclista va más alto, puede cogerse de la parte alta del manillar y desplegar habilidades ante uno de los escenarios más queridos por el buen ciclista: la escalada.
Son bicicletas que se remontan a una geometría más clásica, aparecen finas y desnudas, desprovistas de todo aquello que no sea necesario tener, porque ponen acento en el peso, igual que en los desarrollos, pensados para trepar y trepar sin más objetivo que ganarle metros de desnivel a cada salida y acabar el día sabiendo que has hecho un trabajo de calidad.
Bicicletas sport y gran fondo, las más cómodas
Cuando decimos sport, hablamos de bicicletas que buscan meter el gusanillo del ciclismo al aficionado. Acostumbran a ser cuadros de aluminio y en ocasiones con horquillas de carbono. Su geometría es cómoda, no implica posiciones forzadas y busca que las primeras salidas en bicicleta sean “disfrutonas”.
Un paso más allá, las bicicletas de gran fondo se piensan para los coleccionistas de kilómetros y grandes salidas. La palabra vuelve a ser comodidad, con un manillar que no implica ir recostado, y con una geometría en la que no importa el rendimiento ni la aerodinámica.
Cabe señalar que, desde hace unos años, en todas las versiones que hemos ido comentando, las marcas incorporan su gamma femenina, con geometrías y disposiciones pensadas para que las mujeres saquen todo el provecho a su máquina.
Bicicletas de triatlón, de pista, eléctricas…
Aunque minoritarias, las bicicletas de triatlón tienen la facultad de no dejar a nadie indiferente. Pensadas para rodar muy rápido, el acople del ciclista sobre las mismas es total, con la incorporación de un manillar de triatleta, la famosa “cabra”, y una posición tan forzada como aerodinámica sobre la máquina.
Las bicicletas de pista podrían ser el kilómetro 0 de la evolución de este maravilloso invento. Sin desarrollos, piñón fijo, sin cables de freno, están desnudas a nuestros ojos, solo cuadro, manillar, ruedas, pedales y cadena. Son perfectas para rodar en la elipse del velódromo, pero también inspiran las fixies que tantas veces vemos por las calles de ciudades eminentemente planas.
Y es que por las ciudades, crecen y de qué manera, también las bicicletas eléctricas, pensadas para añadir poder a cada pedalada y que han servido para que tantas personas que se habían “descolgado” del ciclismo vuelvan a rodar en sus grupetas de toda la vida.
Ya lo veis, hay tantas bicicletas, como personas quieran probarlas, montarlas y disfrutar, la bicicleta es democrática, vale para todo y para todos, sólo es cuestión de montar y echar a andar.





