Connect with us

Ciclismo

Ciclismo: La primavera ya está aquí

Published

on

No hay periodo de más ciclismo que la primavera

La primavera no es una estación más en el calendario, es el cogollo sobre el cual pivota toda nuestra pasión por el ciclismo.

Si nos obligaran a elegir una sola época, un fragmento de tiempo que defina por qué seguimos pegados a la actualidad ciclista después de quince años, no dudaría en señalar ese arco de ocho semanas que nace en la Het Nieuwsblad y muere en el centro de la capital valona, al final de la Lieja-Bastogne-Lieja.

Es un bloque de autenticidad pura, sin el relleno ni la especulación que a veces contamina las grandes vueltas de tres semanas.

Aquí el ciclismo se manifiesta en su estado más salvaje y directo, alternando los muros flamencos con el pavés francés y las cotas de las Ardenas, todo ello aderezado por cuatro vueltas por etapas de un nivel que aplasta: Tirreno-Adriático, París-Niza, Volta a Catalunya e Itzulia.

Es el ciclismo al que aspiramos, el que nos enamora por defecto.

El pistoletazo de salida lo da la Het Nieuwsblad, esa primera gran clásica que suele ser el territorio de las sorpresas y de los valientes.

Quizá no siempre veamos en la línea de salida a los nombres que copan los titulares del Tour, pero la carrera nos regala hitos memorables, como aquella exhibición de Ian Stannard en 2015 que todavía guardamos en la retina. Tras el primer contacto belga con Kuurne y Le Samyn, el foco se desplaza a Italia para la Strade Bianche.

Hace apenas quince años, esta cita era una rareza exótica, un experimento que los italianos supieron vender con esa maestría innata para convertir el polvo en épica.

Hoy es el lugar donde Tadej Pogačar decide ponerse su primer dorsal serio, transformando los caminos blancos en un monumento moderno.

Esta apertura italiana nos conecta directamente con la convivencia necesaria entre París-Niza y Tirreno-Adriático.

Es la semana donde la práctica totalidad de las estrellas del firmamento ciclista se reparten entre las carreteras francesas y las italianas, sirviendo de entremés perfecto para la Milán-San Remo. La “Classicissima” sigue siendo la carrera más eléctrica de la campaña, un ejercicio de tensión contenida que estalla en el Poggio.

Lo que vimos el año pasado fue tan extraordinario que uno siente el vértigo de pensar que repetirlo es casi un imposible estadístico.

Con la temporada ya lanzada a una velocidad de vértigo, la Volta a Catalunya nos devuelve a la realidad de la montaña antes de sumergirnos en el corazón de Flandes. Harelbeke y Wevelgem son el preámbulo sagrado del Tour de Flandes, la fiesta nacional de la región más ciclista del mundo.

Tras el pavés flamenco, volvemos a casa para disfrutar de la Itzulia, ese terreno de emboscadas que nos prepara para la París-Roubaix.

El domingo del “Infierno del Norte” es un día de júbilo que termina siempre con un aire de luto, esa melancolía que nos envuelve cuando la carrera muere en el velódromo de Roubaix y sabemos que el pavés se acaba.

Finalmente, quedamos en las Ardenas. Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja forman el tridente que pone la guinda a esta primavera verde y auténtica.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil