Ciclismo
Caja Rural “huele” el Tour

Casi 40 años después el verde de Caja Rural puede volver al Tour
El ciclismo, a veces, tiene estas cosas, estos regresos que parecen sacados de un desván cogiendo polvo y que de repente cobran una vigencia absoluta. L
a noticia ha saltado con la fuerza de un demarraje en frío: el Caja Rural apunta al Tour de Francia 2026.
No es una cábala de barra de bar ni un rumor de pretemporada sin fuste; las informaciones que llegan desde Francia colocan a la escuadra verde en la línea de salida de la carrera más grande del mundo, rompiendo un paréntesis que se nos antojaba eterno.
Igual cuando leáis esto ya se ha confirmado.
Para entender la magnitud de lo que esto supone, hay que echar la vista atrás, hasta finales de los ochenta, cuando el ciclismo era otra cosa y el equipo, heredero de la estructura de Orbea, desembarcaba en el Tour con Marino Lejarreta como faro y guía.
Hablamos de las ediciones de 1987 y 1988, años verdes donde el “Junco de Bérriz” firmó una décima plaza en aquella mítica edición que coronó a Stephen Roche frente a Perico Delgado.
Fue la última vez que vimos el nombre de la caja de ahorros navarra en el dorsal de un ciclista recorriendo las carreteras galas, antes de que en 1989 mutaran en Paternina para que Marino rozara el podio con un quinto puesto que luego repetiría con el equipo ONCE.
Casi cuarenta años después, el círculo parece cerrarse.
Es una invitación que no solo premia la insistencia de un proyecto que ha sabido sobrevivir en la segunda división con una dignidad envidiable, sino que devuelve al ciclismo español una cuota de pantalla que se echaba de menos.
Ver al Caja Rural de nuevo en el Tour es recuperar una estampa de nuestra infancia ciclista, una conexión directa con esa época en la que los equipos de aquí no pedían permiso para entrar en el club de los grandes.
Se habló del Giro, se especuló con Italia, pero el destino final parece ser el Hexágono.
No hay conjeturas que valgan cuando el peso de la historia y las informaciones actuales convergen en un mismo punto: el verde volverá a rodar por los Campos Elíseos, devolviéndonos una narrativa que creíamos perdida en los libros de historia de los años ochenta.