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Las lágrimas de Don Ernesto Colnago

Así pintó Colnago la bici de Pogacar en tiempo récord
Esta historia se va al Tour que se celebró en septiembre, cuando un mocetón llamado Tadej le dio una vuelta histórica a la carrera para alegrón en la casa de los Colnago…
Suena el teléfono.
Alguien recibe una de esas llamadas por las que lleva esperando siempre.
Pocas palabras después, casi al instante, las dos personas que se encuentran a ambos lados de la línea rompen a llorar de emoción.
Como durante el proceso de creación de un perfume, todos los desvelos de Don Ernesto, su esfuerzo, éxitos y fracasos de más de 60 años de trabajo, se mezclan y condensan en una serie de lágrimas que definen toda una vida.
Es sábado por la mañana, 19 de septiembre de 2020
Hoy se celebra la penúltima etapa del Tour de Francia, en la que la organización ha preparado una traca final en forma de cronoescalada entre Lure y La Planche des Belles Filles.
Para la ocasión, el fundador de la mítica marca italiana de bicicletas Colnago hace entrega a Tadej Pogačar, actual maillot blanco de la ronda gala, un cuadro de contrarreloj pintado especialmente para él con esos mismos colores.
El joven esloveno no se lo piensa dos veces: “Si corro como creo que lo voy a hacer, le habré hecho perder el tiempo, y luego tendrá que trabajar todavía más, porque tendrá que volver a cambiar el color“, a lo que Don Ernesto contesta que con el blanco él ya es más que feliz.
Pogačar cumple.
Quien llegó a esta edición siendo una joven promesa, es ahora una innegable realidad.
Con tan solo 20 años, quien llegó al Tour como segundo de su equipo, acaba como patrón, pero de todo el pelotón mundial.
Y es en ese preciso instante cuando un tal Eddy Merckx descuelga el teléfono para hacer esa famosa llamada.
Aunque hoy no es día laborable, en la localidad italiana de Cambiago, un grupo de empleados de Colnago que se encontraba de guardia, por lo que pudiera pasar, se dirige rápidamente a la sede central de la marca.
Su misión es crear el cuadro de la bicicleta que al día siguiente lucirá el campeón de Tour de Francia por los Campos Elíseos
Solo unas pocas horas para fabricar la unidad más importante que ha salido nunca de esas instalaciones.
Don Ernesto ya se encuentra de vuelta; quiere supervisar en persona y ser partícipe de ese hecho histórico.
Fotografiar implica seleccionar un trozo de la realidad que tenemos delante, dejando fuera todo aquello que no abarca el sensor o la película de nuestra cámara.
Los márgenes que delimitan sus bordes ocultan la intrahistoria de aquello que estamos viendo.
Sin embargo, son los símbolos y otros aspectos implícitos y no visibles, los que le dan una nueva lectura , los que le aportan un mayor sentido y valor.
Cualquier marca de bicis habría aprovechado la ocasión para montar un increíble circo de marketing alrededor, con focos, escenarios y composiciones milimétricamente estudiadas.
Quizá fuera porque no se lo esperaban, pero Colnago decide al día siguiente colgar esta sencilla foto en sus redes sociales.
En ella, un señor de 88 años sostiene un cuadro amarillo en el interior de una fábrica, y al parecer está hecha con un móvil.
Tan simple, tan sublime.
La serenidad que muestra Don Ernesto no es fruto de ningún gurú de la publicidad, sino de la templanza que te aporta la edad y el trabajo duro de muchos años.
Es el gesto de quien se ha caído y vuelto a levantar mil veces.
Son los ojos de quien ha visto crecer a su criatura desde un pequeño taller, hasta lo más alto del podio de París.
Es la sencillez de quien decide mostrarse tal cual, en crudo, en su puesto de trabajo.
Es la satisfacción del deber cumplido, el orgullo íntimo de quien acaba de llegar a la cima.
La felicidad de quien ha luchado por esto toda una vida.
Por Jonathan Martínez