Ciclistas
Antonio Morgado: Ante la duda gana un UAE
Antonio Morgado suma y sigue para el UAE como si no existiera otra opción
La victoria de António Morgado en la Figueira Champions Classic no es un hecho aislado ni una coincidencia de calendario; es la confirmación de una hegemonía que empieza a resultar asfixiante para el resto del pelotón.
Ganan todo, en todos los sitios.
El portugués, repitiendo éxito en casa, batió a Alex Aranburu en un duelo que sobre el papel favorecía al de Cofidis, pero que en la carretera dictó una sentencia muy distinta.
Lo de UAE Team Emirates ha dejado de ser una cuestión de presupuesto para convertirse en una cuestión de instinto.
Son auténticos killers.
No importa quién luzca el dorsal del equipo árabe; si están en la pomada, la probabilidad de que levanten los brazos roza lo insultante.
Se mueven en una estadística donde salen victoriosos en dos tercios de las ocasiones en las que sitúan a sus hombres en el corte bueno.
Es una mentalidad de rodillo que no entiende de jerarquías externas, solo de ambición propia.
En Figueira vimos a un Morgado que no solo se benefició del trabajo táctico o de la presencia de piezas como McNulty, siempre incisivo y obligando a los rivales a vaciarse.
Vimos talento puro y un sentido de la victoria afinadísimo.
Que Morgado lograra superar a un corredor de la punta de velocidad de Aranburu dice mucho del estado de gracia de la estructura y del nivel de confianza del corredor.
El vasco, un ciclista rápido y experimentado, bastante tuvo con aguantar el envite tras el último repecho, donde la ferocidad del ataque portugués dejó claro que en este ciclismo moderno no basta con ser el más veloz en la teoría, hay que tener la determinación de quien sabe que corre en el equipo que no perdona.
Esta exhibición en tierras lusas llega, para colmo de sus rivales, en el mismo fin de semana en el que Marc Soler se adjudicaba la Vuelta a Murcia.
La lectura es clara: UAE no solo gana por acumulación o por saturar las carreras con líderes. Ganan porque han logrado que cada uno de sus integrantes, desde el veterano más curtido hasta la joven promesa, compita con un cuchillo entre los dientes.
La competitividad interna se traslada al asfalto de forma coral.
Si no es uno, es otro, y si están los dos, la victoria es casi una certeza matemática.
Lo de este inicio de temporada es un aviso a navegantes: la estructura de Matxin no busca participar, busca el copo deportivo en cada escenario que pisa.
Imagen: Carla Nagel



