Ciclistas
Mejor sin Andrea Piccolo
Fuera del ciclismo, Andrea Piccolo vuelve a ser noticia
Hay nombres que pasan por el pelotón dejando una estela de vatios y otros que lo hacen dejando un rastro de sospechas que acaba por mancharlo todo.
Lo de Andrea Piccolo, líder un día en la Vuelta 2023, ha dejado de ser una decepción deportiva para convertirse en un sainete de juzgado de guardia que el ciclismo no tiene por qué seguir digiriendo.
Su detención por posesión de billetes falsos es el último clavo en el ataúd de una carrera que ya estaba sentenciada desde que la hormona del crecimiento apareció en su equipaje meses atrás.
Resulta insultante para el aficionado y para los patrocinadores que invierten millones en este negocio ver cómo un corredor de su proyección decide tirar su carrera por la borda entre aduanas y divisas fraudulentas.
El ciclismo exige una ética de trabajo espartana, y quien no comprenda que la profesionalidad empieza mucho antes de subirse a la bicicleta no tiene sitio.
No se trata de un error puntual o de un mal paso, sino de una deriva personal que choca frontalmente con los valores de un deporte que ya ha sufrido bastante como para cargar con delincuencias de medio pelo.
La noticia de su arresto por la Guardia di Finanza al entrar en Italia es la confirmación de que el pelotón gana salud cada vez que personajes así quedan fuera de la circulación.
El EF Education-EasyPost, ese equipo que nunca se equivoca, según su manager. ya tomó la decisión lógica en su día, pero este nuevo episodio subraya que el problema no era solo una jeringuilla, sino una falta absoluta de respeto hacia el oficio.
Al ciclismo no le faltan talentos, le sobra gente que cree que las reglas no van con ellos.
Prescindir de figuras como Piccolo no es una pérdida, es una medida de higiene necesaria para que el crédito de los que se dejan la piel honestamente en la carretera no se vea empañado por la crónica negra.
Es momento de dejar de lamentar el talento desperdiciado y empezar a celebrar que el sistema, por una vía u otra, acaba expulsando a quienes no saben estar a la altura del maillot que defienden.
El camino del profesionalismo es estrecho y no permite atajos ilegales ni conductas propias de un delincuente común.
Imagen:Sprint Cycling Agency



