Ciclismo
Ahora viene la contra de Oier Lazkano
Cabrá ver qué hace en su defensa Oier Lazkano y quién tiene algo que temer
No podía pasar sin más y Oier Lazkano ha roto su silencio.
Días después de conocerse su suspensión provisional por “anomalías” en el pasaporte biológico, el ciclista vitoriano ha querido hablar claro.
“Nunca he usado sustancias dopantes ni métodos prohibidos. Soy un deportista limpio y una persona íntegra”, ha afirmado en un comunicado difundido este sábado.
Su intención es evidente: defender su nombre y su carrera frente a uno de los procesos más complejos que puede afrontar un corredor profesional.
Aunque la sucesión de hechos es la de siempre, lo cierto es que el tema parece más profundo, va más allá de la persona.
La UCI detectó entre 2022 y 2024 variaciones anómalas en sus valores biológicos, justo en el periodo en el que militaba en el Movistar Team, antes de fichar por Red Bull-BORA-Hansgrohe.
El nuevo equipo no ha tardado en rescindir su contrato, apenas unos meses después de su llegada, mientras el caso avanza hacia una resolución que podría tardar todavía en llegar.
El año pasado hablábamos del salto que iba a implicarle Red Bull a Lazkano y mira dónde estamos.
El sistema del pasaporte biológico no se basa en un positivo al uso, sino en la evolución de los parámetros sanguíneos a lo largo del tiempo.
Tres expertos independientes deben coincidir en que existe “probable dopaje” antes de que se abra el expediente formal.
Y cuando eso ocurre, date por jodido.
Así lo explicaba el jefe del laboratorio antidopaje de Gante, Peter van Eenoo: “Si los tres expertos coinciden, las pruebas son muy sólidas; por eso, casi todos los casos que llegan a ese punto se confirman”.
Mientras tanto, se van conociendo más detalles.
Según El País, las autoridades antidopaje de Andorra incautaron en abril su teléfono y su ordenador personal, y el análisis apunta a cuatro eventos sospechosos en su historial biológico.
Lazkano, además, habría trabajado en ese periodo con Leonardo Piepoli, ex corredor sancionado en su día.
Ya chirrió el fichaje del italiano por la escuadra azul en su día…
El ciclista vasco insiste en que su trayectoria se ha construido “con esfuerzo, dedicación y honestidad”.
Ahora afronta un proceso largo, técnico y de consecuencias inciertas, en el que se juega algo más que un contrato: su reputación.
Desde su entorno aseguran que aportará todas las pruebas posibles para demostrar su inocencia.
“Confío en la verdad y en la justicia deportiva”, repite.
Su reto inmediato no la carretera, sino en un terreno mucho más resbaladizo: el de recuperar la confianza perdida y demostrar que su nombre merece seguir rodando limpio en el pelotón.






